Festival de Cosquín: 65 años de la leyenda que transformó el folklore argentino

Nació en 1961 y se convirtió en uno de los festivales más populares de Córdoba.

Festival de Cosquín: 65 años de la leyenda que transformó el folklore argentino
Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

El 21 de enero de 1961, sobre la Ruta Nacional 38, se encendió una llama que cambiaría para siempre la cultura nacional. Lo que comenzó como un escenario de ladrillos montado de forma precaria es hoy el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, uno de los eventos más importantes del género en el país. Al cumplirse 65 años de aquella primera edición, su historia revela una evolución marcada por la identidad, la resistencia y la consagración artística.

El origen del Festival de Cosquín: un desafío al estigma y la geografía

La creación del festival no fue solo un hecho artístico, sino una estrategia de supervivencia local. Durante las primeras décadas del siglo XX, Cosquín cargaba con el estigma de ser un refugio para enfermos de tuberculosis debido a su clima serrano. Muchos turistas evitaban detenerse en la localidad por temor al contagio.

Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Para romper con este prejuicio, un grupo de vecinos decidió organizar un espectáculo folklórico que atrajera al turismo y reactivara la economía. La audacia fue tal que el primer escenario se instaló cortando el paso de la ruta 38, obligando a los viajeros a ser testigos del encuentro. Esta tradición de las “Nueve Lunas” comenzó con delegaciones de 12 provincias y una búsqueda del tesoro.

Consagraciones que marcaron épocas en el Cosquín

A partir de 1962, la difusión a través de Radio Belgrano nacionalizó el fenómeno. En 1963, el gobierno nacional instituyó por decreto la última semana de enero como la Semana Nacional del Folklore, con sede definitiva en Cosquín.

Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

El escenario, que desde 1972 lleva el nombre de Atahualpa Yupanqui en homenaje al máximo referente del género, fue testigo de hitos irrepetibles:

  • Mercedes Sosa: su debut en 1965, presentada de forma imprevista por Jorge Cafrune, marcó un antes y un después en la historia del festival.
  • Jorge Cafrune: su presencia animó madrugadas y cuya trágica muerte en 1978 aún genera conmoción.
  • El “boom” de los 60: la disputa de popularidad entre Los Chalchaleros y Los Fronterizos definió los primeros años.
  • Folklore joven: a mediados de los 90, la llegada de figuras como Soledad Pastorutti, Los Nocheros y Abel Pintos renovó el vínculo del festival con las nuevas generaciones.
Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.
Se cumplen 65 años del primer Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Censura, democracia y el “Duende Coscoíno”

La historia de Cosquín es también un reflejo de la historia argentina. Durante la última dictadura militar, el festival sufrió una fuerte censura gubernamental, con controles estrictos sobre el repertorio y artistas prohibidos que debieron exiliarse. Con el regreso de la democracia en 1984, el evento recuperó su vitalidad con el retorno de figuras emblemáticas y la incorporación de nuevos sonidos.

Hoy, la experiencia de Cosquín trasciende el escenario mayor de la Plaza Próspero Molina, que cuenta con una capacidad para casi 10.000 espectadores y un plato giratorio de última tecnología. El espíritu del festival, conocido como el “Duende”, se extiende a las peñas, los espectáculos callejeros y la Feria Nacional de Artesanías Augusto Raúl Cortázar.

A 65 años de su fundación, el festival se consolida como una experiencia integral. El Pre Cosquín sigue siendo la principal plataforma para nuevos valores de todo el territorio nacional, manteniendo viva la “cosecha de coplas” que menciona su himno oficial. Cosquín no es solo un evento estacional; es, en palabras de César Perdiguero, “el lugar de la Gran Coincidencia Nacional”, un espacio donde el país se encuentra para celebrar su raíz y proyectar su identidad hacia el futuro.