La ciudad de Rosario despide hoy a una de sus figuras políticas más trascendentales de las últimas décadas. Horacio “El Vasco” Usandizaga falleció este domingo a los 85 años de edad, según confirmó institucionalmente el club Rosario Central. Su partida genera un profundo impacto en el arco político local y provincial, ya que se trata del hombre que lideró el municipio en el histórico momento de la recuperación democrática en 1983.

Abogado de profesión y radical por herencia familiar, Usandizaga nació en 1940 y comenzó su carrera política a muy temprana edad. Con solo 23 años se convirtió en el concejal más joven de la historia de Rosario en 1963. Sin embargo, su consagración llegó con el triunfo de la Unión Cívica Radical a nivel nacional, cuando fue electo intendente con un respaldo popular que superó el 50% de los votos, cifra que repetiría en su reelección de 1987.
Su paso por el Palacio de los Leones es recordado por una impronta de fuerte autoridad y un estilo directo que no esquivaba la polémica. Su salida de la intendencia en 1989 fue, quizás, uno de los gestos de palabra política más recordados de la época: tras haber prometido que renunciaría si Carlos Menem ganaba las elecciones presidenciales, cumplió su promesa y dejó el cargo de manera anticipada, marcando el fin de la hegemonía radical en el municipio.

Tras su etapa como jefe comunal, Usandizaga continuó su trayectoria en el ámbito legislativo, donde se desempeñó como diputado provincial y, más tarde, como senador nacional entre 1995 y 2001. A pesar de su enorme popularidad, la implementación de la Ley de Lemas en la provincia de Santa Fe le impidió alcanzar la gobernación en 1991.
Fuera de la política partidaria, volcó su pasión en Rosario Central, club que presidió entre 2007 y 2010. Fue una etapa compleja y dolorosa para el dirigente, marcada por tensiones institucionales que culminaron con el descenso del equipo a la Primera B Nacional, hecho que precipitó su renuncia y su posterior retiro definitivo de la exposición pública, afectado también por el deterioro de su estado de salud en los años siguientes.
Con su fallecimiento, Rosario no solo pierde a un ex intendente, sino a un protagonista central de su historia contemporánea. Sus frases frontales y su temperamento indomable quedaron grabados en la memoria de los rosarinos. Hoy, la ciudad le rinde homenaje al hombre que, entre aciertos y controversias, tuvo la enorme responsabilidad de reconstruir las instituciones locales tras los años más oscuros del país.

































