Cuando el calor no deja dormir: cómo mejorar el descanso en las noches más calurosas del verano

Con temperaturas elevadas en gran parte del país, conciliar el sueño se vuelve una dificultad frecuente durante las noches de verano, pero existen hábitos simples que pueden ayudar a mejorar el descanso.

Cuando el calor no deja dormir: cómo mejorar el descanso en las noches más calurosas del verano
Cuando el calor no deja dormir: cómo mejorar el descanso en las noches más calurosas del verano.

Con el inicio del verano en la Argentina, las altas temperaturas nocturnas se hacen sentir en gran parte del país: desde el calor intenso del Noroeste hasta la humedad del Litoral y las zonas urbanas del centro, donde el calor persiste aun después del anochecer. En ese escenario, conciliar el sueño se convierte en un desafío cotidiano para muchas personas, que recurren a ventilar los ambientes, tomar más agua o mantener el ventilador encendido durante toda la noche en busca de alivio.

Sin embargo, más allá de las estrategias habituales, especialistas en salud señalan que hay conductas sencillas y accesibles que pueden ayudar a descansar mejor. La clave está en entender que la regulación de la temperatura corporal es un factor determinante para facilitar el inicio del sueño y mejorar su calidad.

A la hora de practicar deportes en verano, recomiendan evitar los horarios más peligrosos, hidratarse mucho, disminuir la intensidad y realizar pausas frecuentes.
A la hora de practicar deportes en verano, recomiendan evitar los horarios más peligrosos, hidratarse mucho, disminuir la intensidad y realizar pausas frecuentes.

De acuerdo con especialistas en la materia, el cuerpo humano requiere reducir su temperatura interna para conciliar el sueño y mantener un descanso reparador. Sin embargo, cuando el entorno se mantiene excesivamente caluroso, una situación frecuente durante las noches estivales en gran parte del país, ese mecanismo natural se ve alterado, lo que provoca interrupciones en el descanso, un sueño menos profundo y mayor fatiga al día siguiente.

De acuerdo con los especialistas, el cuerpo necesita reducir su temperatura interna para poder conciliar el sueño y mantener un descanso reparador. Cuando el entorno se mantiene excesivamente caluroso, una situación frecuente durante las noches de verano en gran parte del país, ese mecanismo natural se ve alterado, lo que provoca despertares más frecuentes, un sueño menos profundo y mayor fatiga al día siguiente.

En ese sentido, los expertos señalan que la temperatura ideal para dormir oscila entre los 18 y los 25 grados. Al superar los 26 °C, se incrementan las interrupciones nocturnas, se reduce el tiempo de sueño profundo y aparece una mayor sensación de incomodidad al despertar. Si bien en pleno enero argentino alcanzar esos valores sin aire acondicionado resulta difícil, existen alternativas que permiten aproximarse a ese rango y mejorar la calidad del descanso.

Tips esenciales para dormir mejor cuando el calor no da tregua

Con el verano en pleno desarrollo, las altas temperaturas nocturnas se hacen sentir en gran parte del país: desde el calor intenso del Noroeste hasta la humedad persistente del Litoral y las grandes ciudades del centro, donde el termómetro no da tregua ni después del atardecer. En ese escenario, conciliar el sueño se transforma en un desafío cotidiano para miles de personas, que recurren a ventilar la casa, tomar más agua o dejar encendido el ventilador durante toda la noche en busca de alivio.

Sin embargo, más allá de estas prácticas habituales, especialistas en salud advierten que existen conductas simples, accesibles y efectivas que pueden marcar la diferencia en la calidad del descanso. La clave está en comprender que la temperatura corporal cumple un rol central en el inicio del sueño.

De acuerdo con profesionales consultados, el organismo necesita reducir su temperatura interna para poder conciliar y sostener un descanso profundo. Cuando el entorno permanece excesivamente cálido, una situación frecuente en las noches de verano en muchas provincias argentinas, este mecanismo natural se ve alterado, lo que provoca más despertares, menor tiempo de sueño profundo y una sensación de fatiga al día siguiente.

Paso a paso para limpiar un ventilador
Paso a paso para limpiar un ventilador

Los expertos coinciden en que la temperatura ideal para dormir oscila entre los 18 y 25 grados. Superar los 26 °C incrementa las interrupciones nocturnas, reduce la calidad del descanso y aumenta el malestar al despertar. Aunque en pleno enero alcanzar ese rango sin aire acondicionado parece difícil, existen estrategias que ayudan a acercarse.

Ventilación estratégica: Abrir ventanas y puertas durante la noche permite liberar el calor acumulado durante el día. En contrapartida, durante las horas de mayor insolación se recomienda cerrar persianas y cortinas para impedir que el calor ingrese al hogar.

Ventiladores y aire acondicionado, con cuidado: Los ventiladores ayudan a refrescar porque facilitan la evaporación del sudor, aunque se aconseja no dirigir el aire de forma directa al cuerpo para evitar molestias respiratorias o musculares. En el caso del aire acondicionado, los especialistas sugieren regularlo a temperaturas moderadas para evitar contrastes térmicos bruscos y un consumo excesivo de energía.

Ropa de cama adecuada: Optar por sábanas y pijamas de algodón o lino favorece la transpiración y la disipación del calor corporal. Las telas sintéticas, en cambio, suelen retener humedad y temperatura, dificultando el descanso.

Ducha tibia antes de acostarse: Contra la creencia popular, una ducha con agua tibia (y no fría) genera vasodilatación periférica, lo que facilita la pérdida de calor posterior y ayuda a conciliar el sueño con mayor rapidez.

Hidratación equilibrada: Mantener una buena hidratación a lo largo del día contribuye a la regulación térmica del cuerpo. No obstante, se recomienda evitar grandes ingestas de líquido antes de dormir para no interrumpir el descanso con despertares nocturnos.

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Cenas livianas y tempranas: Consumir comidas livianas al menos dos o tres horas antes de acostarse reduce la actividad metabólica. Alcohol, cafeína y platos pesados o muy condimentados elevan la temperatura corporal y dificultan el descanso.

Rutina y desconexión digital: Respetar horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de dormir y sumar prácticas de relajación, como respiración profunda o estiramientos suaves, ayuda a preparar al cuerpo y a la mente para un sueño más reparador, incluso en las noches más calurosas.