La provincia de Córdoba fue escenario de las actividades de “Los Rompepiernas”, una banda que se dedicaba a las cobranzas extrajudiciales empleando una extrema violencia. Este grupo operaba fuera de cualquier marco legal, ofreciendo sus servicios a acreedores para asegurar el cobro de deudas a través de métodos coercitivos. Su “marca personal” distintiva era la agresión física, incluyendo disparos a las piernas o rodillas de los morosos, lo que les valió su ominoso apodo.
“Los Rompepiernas”, una banda que cobraba a deudores
Según las investigaciones, la organización funcionaba como una asociación ilícita, insertándose en conflictos económicos incluso sin ser los acreedores originales. Se “posicionaban” junto al acreedor e iniciaban una campaña de presión al deudor.
Las tácticas progresaban desde llamadas y visitas con amenazas, hasta la violencia física, con golpizas, daños materiales y balazos a bienes o personas. Los deudores, bajo esta coacción, terminaban pagando de diversas formas, incluyendo efectivo, dólares, vehículos, inmuebles, electrodomésticos o joyas. La banda obtenía una ganancia significativa, entre el 30 y 40 por ciento de lo recuperado.
La investigación se desencadenó tras varios eventos, destacándose un violento tiroteo el 7 de abril en barrio Las Magnolias. En este incidente, la hija de un empresario automotriz fue atacada con al menos 17 disparos, sin resultar herida de milagro, aunque su camioneta y otro vehículo familiar fueron acribillados. El fiscal Juan Pablo Klinger dictó la prisión preventiva para los principales acusados.