El jefe de Guardavidas de Claromecó, Rubén “Coco” Ordoñez, realizó un balance del intenso fin de semana que se vivió en las playas de Claromecó y Dunamar, marcado por altas temperaturas, gran afluencia de turistas y múltiples intervenciones del sistema de seguridad y rescate.
“Preveíamos que íbamos a tener un fin de semana de mucha actividad, con mucho calor, y realmente se cumplieron las expectativas: la playa explotó”, señaló Ordoñez, quien explicó que el movimiento fue tal que en algunos sectores el acceso quedó completamente colapsado. La gran concurrencia obligó a resolver “infinidad de situaciones” tanto del lado de Claromecó como de Dunamar.

Uno de los episodios más delicados ocurrió en Dunamar, donde una embarcación impactó contra una persona. Ante esta emergencia náutica, se activó de inmediato el protocolo de actuación. “Cada vez que se produce una emergencia en la playa, Claromecó y Dunamar se ponen al servicio del cuerpo de guardavidas para resolver lo más rápido posible”, explicó. El operativo incluyó asistencia en el lugar, traslado del herido y una articulación directa con el hospital, bomberos y policía.
En ese sentido, Ordoñez destacó la importancia de minimizar los tiempos de respuesta: “Tenemos un sistema muy bien preparado y articulado, y eso es fundamental para evitar fallas”.
Prevención como eje central
El jefe de Guardavidas remarcó que la prevención es la base del trabajo diario. “Nuestro caballito de batalla es la prevención: estar un paso adelante y avisarle al turista”, sostuvo. Las zonas seguras están claramente delimitadas con banderas identificadas como “Zona de Baño”, mientras que los sectores peligrosos se marcan con jalones rojos. Además, el operativo incluye guardavidas en el agua, en miradores elevados cuando el mar está complicado, patrullajes constantes, motos de agua en ambas playas y vehículos 4x4.
“El sistema está bastante aceitado y cada vez queremos que sea más profesional”, aseguró.

Emergencias en la arena y en el agua
Durante la jornada se registraron numerosos “códigos cuatro”, que corresponden a emergencias en la arena: personas desvanecidas, golpes, cortes, picaduras de medusas y quemaduras. En varios casos fue necesario medir signos vitales y coordinar traslados en ambulancia hacia el hospitalito local.
Uno de los episodios más complejos ocurrió cerca de las 13.30 en el Pozo Alonso, cuando dos personas no podían salir del agua en un sector que no es zona habilitada para bañistas. “Es un lugar muy feo para meterse al mar”, advirtió Ordoñez. Una menor de 13 años debió ser trasladada al hospital por precaución, luego de recibir la primera asistencia en el lugar.
En cuanto a las emergencias dentro del mar, Ordoñez explicó que el “código tres” implica máxima rapidez y moviliza todo el sistema: guardavidas de arena, moto de agua y camioneta. “Para nosotros un código tres es una emergencia total”, afirmó.
También hubo numerosos casos de “código seis”, es decir, niños perdidos. “Generalmente aparecen rápido, pero el problema es que los adultos pierden la noción del tiempo”, comentó, aportando una mirada distendida sobre una situación frecuente en días de playa colmada.
Horarios y cobertura permanente
El servicio de guardavidas funciona todos los días de 9 a 20, en dos turnos de seis horas. Además, existe un teléfono de emergencia con línea directa con guardavidas (15463080) y una red de responsables que permanece disponible las 24 horas.
Finalmente, Ordoñez destacó el trabajo conjunto de todas las fuerzas que intervinieron durante el fin de semana: “Esto salió adelante porque bomberos, prefectura, policía, el municipio, la delegación y el cuerpo de guardavidas trabajaron de manera coordinada”.
“Muy contentos por el fin de semana que pudimos sacar adelante”, concluyó.





























