La dinámica fronteriza en la Triple Frontera atraviesa un período de incertidumbre a raíz de medidas y contramarchas entre Paraguay y Brasil vinculadas al tránsito internacional. El eje del debate vuelve a ser la saturación del Puente Internacional de la Amistad y la falta de acuerdos para un uso pleno del recientemente inaugurado Puente de la Integración, que conecta Presidente Franco con Foz de Iguazú.
En las últimas semanas se analizó la posibilidad de restringir el paso de colectivos turísticos por el Puente de la Amistad y derivarlos hacia el nuevo viaducto, con el objetivo de reducir las demoras que afectan a miles de personas a diario. Sin embargo, la propuesta generó un fuerte rechazo del sector comercial y turístico, y finalmente quedó sin efecto debido a las limitaciones operativas actuales del Puente de la Integración.
Si bien la obra fue inaugurada formalmente en diciembre de 2025, su funcionamiento continúa siendo parcial. Por el momento, el cruce solo está habilitado de manera gradual para camiones vacíos y en horario nocturno, entre las 22 y las 5. La circulación de vehículos particulares y buses de turismo aún no está permitida, lo que impide utilizarlo como una alternativa real para descongestionar el paso más transitado de la región.
Desde el municipio de Presidente Franco se elevó un pedido a la Cancillería paraguaya para acelerar las gestiones bilaterales con Brasil, con el objetivo de ampliar los usos del puente y avanzar en acuerdos que permitan dinamizar el turismo y la actividad económica. En paralelo, se advirtió sobre el impacto en la seguridad vial, ya que la falta de obras complementarias mantiene el tránsito pesado circulando por zonas urbanas, con el consiguiente deterioro de la infraestructura y riesgos para los vecinos.
La situación también es seguida de cerca en Misiones. Puerto Iguazú integra un corredor turístico trinacional donde los visitantes suelen alojarse en Argentina y recorrer atractivos de los tres países. Cualquier alteración en los flujos de tránsito entre Paraguay y Brasil repercute de manera directa en el Puente Internacional Tancredo Neves y en la organización de los circuitos turísticos, afectando los tiempos de traslado hacia las Cataratas y la actividad comercial local.
Mientras tanto, las autoridades paraguayas avanzan con mejoras en accesos y señalización, a la espera de que el Puente de la Integración deje de funcionar de manera limitada y pueda convertirse en una herramienta clave para aliviar la congestión fronteriza y fortalecer la economía y el turismo de la región.


































