A veces, las historias más increíbles del fútbol argentino no ocurren en la Bombonera ni en el Monumental, sino a miles de kilómetros, en tierras donde el fútbol se vive con una pasión desconocida para nosotros. Esta es la historia de Miguel Ángel Gamondi, el entrenador nacido en Olavarría que acaba de lograr una hazaña inédita: clasificar a la selección de Tanzania a los octavos de final de la Copa Africana de Naciones.
Una clasificación “a lo Boca”
Tanzania, un país famoso por el Kilimanjaro y por ser la cuna de Freddie Mercury, nunca había superado la fase de grupos. Gamondi, de 57 años, rompió el maleficio sufriendo hasta el final. Su equipo no ganó ningún partido: perdió con Nigeria y empató 1-1 tanto con Uganda como con Túnez.
Con apenas dos puntos, el equipo de Gamondi “entró por la ventana” como uno de los mejores terceros, superando a Angola y Comoras por diferencia de gol o goles a favor. Este domingo perdió 1 a 0 contra el gran candidato, Marruecos.

De Olavarría al mundo
Gamondi no es un improvisado. Inició su camino en Ferro de Olavarría, trabajó en las inferiores de Boca Juniors y formó parte del cuerpo técnico en Racing en 1999. Su salto a África llegó de la mano de otro histórico, Oscar Fulloné, quien le abrió las puertas de un continente donde ya es leyenda.
Incluso fue ayudante de campo de Ángel Cappa en Sudáfrica, donde fueron campeones en 2006 con el Mamelodi Sundowns. Una dupla exótica donde Cappa daba las charlas técnicas en un inglés improvisado y Gamondi traducía la táctica al éxito.
La anécdota imperdible con Maradona
Pero si algo le faltaba a su currículum era un cruce con Pelusa. Ocurrió en Emiratos Árabes. Gamondi dirigía a El Kelbaâ y enfrentaba al Al Wasl de Diego Maradona en un amistoso.
Diego le había pedido “cuidar las piernas” de sus jugadores, pero un futbolista de Gamondi metió una patada descalificadora. “Eso enfureció a Diego. Se me paró cerca en el banco y me hizo el gesto del corte de garganta”, contó el DT. La pelea, con las esposas de ambos mirando desde la platea, terminó como debía terminar entre argentinos: con un pedido de disculpas de Maradona y un abrazo al final del partido.

El presente del héroe
Hoy, Gamondi reparte su tiempo entre el club Singida Black Stars y la selección nacional, a la que asumió apenas un mes antes de la Copa. Aunque su estilo predilecto es “posesión y presión alta”, tuvo que ser pragmático para sobrevivir ante los gigantes del continente.
Miguel Ángel Gamondi es la prueba viviente de que la escuela técnica argentina sigue conquistando fronteras, como un explorador que cambia la brújula por la pizarra táctica para encontrar tesoros donde nadie más los busca.
































