Las olas de calor dejaron de ser una excepción estacional. En los últimos veranos, Córdoba registró máximas superiores a los 40°C, con sensaciones térmicas aún más elevadas en áreas urbanas. Especialistas en clima coinciden en que estos eventos son más prolongados, intensos y recurrentes, una tendencia asociada al cambio climático y al crecimiento urbano.
En la ciudad de Córdoba y en otras localidades del interior, el fenómeno de la isla de calor urbano (provocado por el asfalto, el cemento y la escasez de espacios verdes) incrementa el impacto de las altas temperaturas, sobre todo en barrios con viviendas precarias o poca ventilación.
Cómo prepararse para la ola de calor en Córdoba
El calor extremo no solo genera incomodidad. También aumenta el riesgo de deshidratación, agotamiento térmico, golpes de calor y descompensaciones. Las guardias hospitalarias suelen registrar un incremento de consultas durante estos episodios, especialmente en jornadas consecutivas de altas temperaturas.
Los especialistas advierten que los grupos de mayor riesgo son los adultos mayores, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas (cardíacas, respiratorias o renales), embarazadas y quienes consumen medicamentos que afectan la regulación térmica del cuerpo.
Los síntomas de alarma incluyen fiebre elevada, mareos, dolor de cabeza, confusión, náuseas, piel caliente y seca o desorientación. Ante cualquiera de estas señales, se recomienda buscar atención médica inmediata.
Recomendaciones clave para atravesar una ola de calor
La prevención es fundamental para reducir riesgos. Las principales recomendaciones sanitarias son:
- Hidratarse de forma constante, aun sin sensación de sed. Priorizar agua potable.
- Evitar la exposición solar directa entre las 11 y las 17.
- Usar ropa liviana y de colores claros, gorra y protector solar.
- Ventilar los ambientes en horarios nocturnos y mantener persianas cerradas durante el día.
- Reducir la actividad física intensa en las horas de mayor temperatura.
- Controlar a personas mayores y niños, asegurando que se hidraten y permanezcan en espacios frescos.
- En trabajos al aire libre, se recomienda adecuar horarios, incorporar pausas y garantizar acceso a agua y sombra.
Un desafío que excede lo individual
Las olas de calor también exponen limitaciones estructurales: sobrecarga del sistema eléctrico, mayor demanda en hospitales y desigualdad en el acceso a condiciones adecuadas de vivienda. Por eso, especialistas señalan que la respuesta no puede ser solo individual, sino también colectiva.
La planificación urbana, el arbolado, la información pública clara y las políticas de prevención son claves para mitigar los efectos de un fenómeno que llegó para quedarse. Mientras los récords térmicos continúan superándose, anticiparse y cuidarse sigue siendo la mejor herramienta para atravesar el calor extremo sin poner en riesgo la salud.


































