El inicio del 2026 se vio marcado por un hecho de violencia extrema en la ciudad de Villa María, en el interior de Córdoba. El cuerpo de Delfina Aimino, una joven de 22 años, fue encontrado con signos de violencia en un camino rural de la periferia durante la mañana del 1 de enero. Por el hecho, la Justicia detuvo a Tomás Ariel Mulinetti, quien fue señalado como el principal sospechoso del primer femicidio del año.
Estudiante de ingeniería de la UNC, el perfil del acusado
Mulinetti, de 23 años, es estudiante de la carrera de ingeniería electromecánica en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Su vinculación con la institución académica fue confirmada a través de sus perfiles digitales y motivó un fuerte comunicado de la Agrupación Compromiso Estudiantil Universitario (CEU), que expresó su repudio y reafirmó el compromiso con espacios libres de violencias.

“Como comunidad universitaria no somos indiferentes: la violencia es una problemática estructural que atraviesa todos los ámbitos de la sociedad, también la universidad. Acompañamos a familiares, amistades y a quienes hoy exigen justicia, y reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de espacios libres de violencias, donde la perspectiva de género y los derechos humanos sean una práctica cotidiana. No hay lugar para la violencia. Ni silencio frente al femicidio”, aseguró la agrupación.
Mulinetti permanece detenido e imputado por homicidio calificado por violencia de género, figura que encuadra el crimen como femicidio. Mientras la investigación continúa con nuevas medidas probatorias, la familia de Delfina exige justicia en medio del dolor que conmociona a la provincia.


































