Gisela Mercedes Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero, de 7, fueron hallados muertos en una habitación del hotel Ker de Recoleta. Todavía se averiguan las causas pero todo apunta que la mujer habría matado al chico para luego quitarse la vida.

Ambos eran buscados intensamente desde este jueves por su familia, quien había hecho circular las fotos de ambos y datos de contacto. Vivían en el Barrio Independencia de González Catán.
Gisela Mercedes Yurka, que en redes sociales se presentaba como “Gisela de Yurka”, era docente y trabajó en la Asociación Civil Hogares del Espíritu Santo, en el Colegio San Mauricio y en el Instituto Nuestra Señora del Hogar.

En Facebook, red social en la que tenía perfil público, la mayoría de las fotos son compartiendo momentos con su hijo. “Mi vida, mi todo”, escribió en una de las imágenes.
También hay algunas en las que aparece un hombre quien podría ser su pareja o expareja y padre del niño. Por el momento, no hay demasiados datos respecto de cómo se conformaba su familia, ni si atravesaba alguna crisis o problema de salud mental.
Cómo hallaron los cuerpos de Gisela y Gabriel
En el hotel, ubicado en Marcelo T. de Alvear 1368, entre las calles Uruguay y Talcahuano, señalaron que llegaron el jueves para hospedarse por una noche. Esta mañana debían dejar la habitación para hacer el check out, pero como eso no sucedió y tampoco respondían a los llamados, decidieron llamar a la policía.
Cuando la policía forzó la puerta de entrada de la habitación 306 se encontró con una escena macabra: la mujer y el chiquito estaban muertos dentro de la bañadera.

Tras conocerse el episodio, la Justicia intenta determinar las causas de muerte, a la vez que busca atar cabos mediante las declaraciones de los familiares de las víctimas, que habían denunciado su desaparición este jueves por la tarde. También el gerente y el personal de limpieza deberán prestar declaraciones.
Dado que no faltaban pertenencias y la cerradura no estaba forzada, además de que nadie escuchó ningún ruido que llamara la atención, la principal hipótesis apunta a que la mujer, quien se dedicaba a la docencia, habría asesinado a su hijo para luego quitarse la vida.
La causa es investigada por la Fiscalía Criminal Correccional 59, a cargo de la Laura Belloqui.


































