El interés por el Feng Shui no es casual. En un contexto donde el estrés, el cansancio mental y la falta de descanso forman parte de la rutina diaria, cada vez más personas buscan herramientas simples para sentirse mejor en su propio espacio. Esto qued en evidencia al revisar el interés a lo largo del tiempo sobre este tema en la herramienta de Google, Google Trends.
Es que el hogar dejó de ser solo un lugar funcional y pasó a entenderse como un refugio emocional, y el Feng Shui aparece como una guía accesible para mejorar el bienestar sin grandes inversiones ni cambios drásticos.

Esta filosofía milenaria despierta curiosidad porque propone algo que resulta intuitivo: que el entorno influye en cómo pensamos, dormimos y nos sentimos. Ordenar, mover muebles o cambiar la orientación de un objeto ofrece la sensación de recuperar control sobre la vida cotidiana. Más allá de las creencias, el Feng Shui conecta con una necesidad profunda de equilibrio, seguridad y calma, y por eso sigue ganando protagonismo entre quienes buscan mejorar su calidad de vida a partir de pequeños ajustes en su entorno.
Dónde hay que colocar la cama, según el feng shui
Dormir bien no depende solo del colchón o la almohada. Para el Feng Shui, la cama es el mueble más importante del dormitorio porque es el lugar donde el cuerpo baja las defensas y se recupera física y mentalmente. Por eso, su ubicación correcta puede marcar la diferencia entre un descanso reparador y noches de sueño interrumpido.
Aunque no siempre es posible lograr la disposición ideal por las dimensiones del ambiente, conocer las reglas básicas y sus alternativas permite mejorar notablemente la energía del espacio.

Según el Feng Shui, la mejor ubicación para la cama es la llamada “posición de poder”. Se trata de colocarla en diagonal a la puerta de entrada del dormitorio, de modo que se pueda ver el acceso sin quedar alineado directamente con él.
Esta posición transmite seguridad y control del entorno, dos factores clave para lograr un descanso profundo. Sin embargo, la cama no debe apoyarse en una esquina, ya que eso bloquea el flujo de energía y dificulta el acceso por ambos lados.
La posición que se debe evitar:
Una de las disposiciones más desaconsejadas es dormir con los pies apuntando directamente hacia la puerta, conocida en el Feng Shui como la “posición de la muerte”. Esta ubicación genera una sensación inconsciente de vulnerabilidad y altera el descanso.
Si no es posible mover la cama, se recomienda mantener la puerta cerrada durante la noche o colocar un mueble bajo o un banco al pie de la cama como barrera energética.
Qué pasa si la cabecera queda alineada con la puerta
Dormir con la cabecera en línea directa con la puerta puede provocar inquietud y un sueño poco profundo. Para compensar esta disposición, el Feng Shui sugiere:
- Cerrar o entrecerrar la puerta al dormir.
- Colocar una lámpara de mesa alta, redondeada y estable que funcione como protección.
- Usar elementos suaves que refuercen la sensación de contención.
Dormir con la puerta a espaldas de la cama
Esta es una de las posiciones más negativas según el Feng Shui. No tener visibilidad de la entrada genera un estado constante de alerta, incluso durante el sueño. Si no hay alternativa, se aconseja usar un espejo estratégicamente ubicado para poder reflejar la puerta desde la cama, evitando que quede directamente frente a ella.

La cama debajo de una ventana:
Idealmente, la cabecera de la cama debería apoyarse sobre una pared firme. Dormir bajo una ventana expone al cuerpo al ruido, la luz y la energía exterior, lo que puede afectar el descanso.
Si esta ubicación es inevitable, se recomienda:
- Usar una cabecera sólida y gruesa.
- Cubrir completamente la ventana por la noche con cortinas o persianas.
- Reducir al mínimo la entrada de luz y sonido.
La relación entre la cama y el baño
En dormitorios con baño en suite, el Feng Shui aconseja no apoyar la cabecera de la cama en la pared que da al baño ni dormir con la cabeza orientada hacia su puerta. Además, es clave mantener siempre la puerta del baño cerrada para evitar que la energía se disperse.
La orientación de la cama y su impacto en el descanso
Además de la ubicación, la orientación de la cabecera también influye en el sueño:
- Norte: favorece el descanso profundo y la relajación.
- Sur: aporta energía y vitalidad, ideal para etapas activas, pero no recomendable para personas con estrés o ansiedad.
- Este: estimula la creatividad y la actividad mental.
- Oeste: ayuda a relajarse y a reducir tensiones, aunque no es ideal para personas muy perfeccionistas.

































