El lunes próximo y en el marco de la fase 2 del Plan Proyecto Humanitario Malvinas, comenzarán las nuevas exhumaciones en las islas con el objetivo de poder localizar e identificar a restos de caídos argentinos en la guerra que enfrentó a nuestro país con Gran Bretaña en 1982.
En esta segunda etapa del proceso de reconocimientos, se trabajará tanto en el cementerio de tropas argentinas cercano al caserío de Darwin, como en Caleta Trullo (Teal Inlet, para los habitantes de las islas), una zona donde se presume que puede existir una fosa común con restos de combatientes. Los equipos de trabajo están formados por miembros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), así como del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF).
En lo que respecta al cementerio cercano a la comunidad de Darwin, se exhumará en esta nueva etapa una sola tumba, por nomenclatura la que lleva la denominación “C.1.10”. Se trata de un sepulcro que durante muchos años y erróneamente llevó cuatro nombres, los de los caídos Héctor Walter Aguirre, Mario Ramón Luna, Julio Ricardo Sánchez y Luis Guillermo Sevilla.
¿Por qué erróneamente?
En etapas anteriores del Plan Proyecto Humanitario Malvinas, se detectó por los análisis y cotejo de muestras de ADN (tomadas tanto a familiares de caídos como a los restos exhumados en el cementerio) que tanto Aguirre, como Luna y Sevilla habían sido enterrados en otras tumbas y de manera individual.
Acerca de por qué esa tumba estaba mal nombrada, Vía Córdoba se lo consultó a la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, que es la entidad que por ley tiene a cargo el mantenimiento del cementerio de tropas argentinas próximo a Darwin.
María Fernanda Araujo, presidenta de la institución y hermana de Elbio Eduardo Araujo –soldado Clase ´62, caído en el combate de Monte Longdon el 11 de junio del ´82- explicó: “Cuando se hicieron las obras de remodelación del cementerio, para que nuestros héroes tuvieran un monumento como merecían, en nombre del Pueblo de la Nación Argentina, nuevas cruces y placas con los nombres de los restos que ya estaban identificados, la Comisión pidió a la Cancillería que a su vez solicitara a las tres Fuerzas Armadas (Ejército Argentino, Fuerza Aérea Argentina y Armada Argentina) y a las dos de seguridad (Prefectura y Gendarmería) los listados completos de caídos y ubicaciones de los restos identificados en el cementerio”.
Y continuó explicando: “El presidente de la Comisión en ese momento, Héctor Omar Cisneros (ya fallecido), hermano del suboficial caído Mario Antonio “El Perro” Cisneros, fue quien pidió formalmente la documentación. Tiempo después, Cancillería respondió a la Comisión con los listados provistos por todas las fuerzas. Nosotros, como familiares, confiamos en esos documentos púbicos, en su veracidad, por lo que hicimos hacer las placas tal como esos listados nos lo indicaba”. Y en las tumbas cuyos restos no estaban identificados, colocamos lápidas con la frase “Soldado argentino solo conocido por Dios”.
Originalmente, a la tumba “C.1.10”, el oficial del Ejército Británico Geoffrey Cardozo (a él y sus subalternos se le encomendó en 1983 el traslado de restos de caídos argentinos desde distintos puntos de las islas hasta el cementerio definitivo próximo a Darwin) le colocó la inscripción “Alférez Sánchez y tres soldados argentinos conocidos por Dios” (en inglés).
Sigue Araujo: “Cuando pudimos concretar la remodelación del cementerio (en 2004), gracias a nuestro queridísimo empresario Eduardo Eurnekian, quien financió las obras, en la tumba del Alférez Sánchez y tres soldados argentinos solo conocidos por Dios, la Comisión colocó una placa con el nombre de Julio Ricardo Sánchez (Gendarmería) y el de otros tres caídos que eran de la Fuerza Aérea Argentina, según el listado provisto por esa institución: Héctor Walter Aguirre, Mario Ramón Luna y Luis Guillermo Sevilla”.
Aquel listado provisto por la Fuerza Aérea, como los entregados por las demás fuerzas, tienen el carácter de instrumentos públicos; y como tales, son considerados auténticos. Los datos contenidos en ellos se consideran ciertos y probados, sin necesidad de que terceras personas los corroboren.
Continúa María Fernanda: “Con el tiempo, cuando la Comisión constata el error (gracias al valioso aporte de la Asociación de Veteranos de Guerra de Malvinas -AVEGUEMA-, y también por una denuncia realizada desde Córdoba por la historiadora Alicia Panero, quien había estado en contacto con AVEGUEMA), vuelve a solicitar a Cancillería se investigue las fuentes de aquellos listados provistos por todas las fuerzas. Y entonces, se verificó que la Fuerza Aérea a aquella tumba del Alférez Sánchez le agregó los nombres de tres caídos cuyos restos le faltaba localizar. Confiamos en las instituciones. Lo seguiremos haciendo, pensando en que quizá la persona que agregó esos nombres a esa tumba lo hizo desde el amor, tratando de traer consuelo a los familiares de los tres héroes; seguramente, sin pensar en que con los años y avances científicos su acción podía provocarles más incertidumbre y dolor”.
Cabe destacar que desde que la Comisión supo del error, promovió que un nuevo acuerdo (una adenda del primer Plan Proyecto Humanitario Malvinas) fuera posible entre los gobiernos Argentino y Británico, con la participación del Comité Internacional de la Cruz Roja y la colaboración del gobierno isleño.
//Ver también: Guerra de Malvinas: un aviador cordobés y un paramédico británico reviven la tragedia del 8 de junio del ‘82
Córdoba, con la responsabilidad exclusiva del análisis de las muestras
A diferencia de la primera fase del Plan Proyecto Humanitario Malvinas, ahora se utilizará solo el laboratorio que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAFF) posee en Córdoba para el análisis de las muestras de ADN de los restos que puedan hallarse en las exhumaciones. Anteriormente, se habían cotejado muestras también en Bristol, Gran Bretaña, y Burgos, España. Gabriel Pablo Valladares, jefe de la misión del Comité Internacional de la Cruz Roja en Argentina (CICR) explicó: “Las partes del acuerdo, los gobiernos argentino y británico, que son las que deciden esto, han concluido que no es necesario que las muestras se analicen de nuevo en Europa, porque el EAFF ha demostrado que trabaja en Córdoba con un nivel de excelencia, que hace que sea suficiente. En las experiencias anteriores, no tuvieron ni un solo error”. La contratación del EAFF la realiza el CICR.
//Ver también: Malvinas: La verdadera historia del soldado cordobés Néstor Pizarro
Tres nuevas placas, una de ellas la del soldado cordobés Néstor Pizarro
Durante esta fase 2 del Plan Proyecto Humanitario Malvinas, se llevarán a las islas y desde Buenos Aires tres nuevas placas con los nombres de caídos cuyos restos fueron algunos de los identificados en la etapa previa. Son las que se colocarán en las tumbas de Ramón Antonio Meza (soldado de Infantería de Marina, oriundo de Curuzú Cutiá, Corrientes, y que cayó durante un bombardeo el 25 de mayo del ´82), Juan Domingo Baldini (bonaerense, subteniente del Ejército, que combatió al mando de la 1ª Sección de la Compañía B del Regimiento de Infantería 7 y murió el 11 de junio del ´82 durante el combate de Monte Longdon) y Néstor Osvaldo Pizarro (conscripto cordobés que, integrando las filas del Grupo de Artillería Aerotransportado 4, falleció en acción el 12 de junio del ´82).