Jugó en River, fue a la Guerra de Malvinas y hoy es agente inmobiliario: “El fútbol me salvó de estar preso”
La emocionante historia de vida del exfutbolista que hoy en día tiene un trabajo fuera del deporte.
Gustavo De Luca nació en Buenos Aires el 13 de febrero de 1962 y desde chico soñaba con ser futbolista profesional. Se formó como delantero en las divisiones inferiores de River Plate, donde compartió plantel con figuras como Sergio Goycochea y Néstor “Pipo” Gorosito. Sin embargo, cuando estaba por comenzar su carrera, un hecho histórico cambió su vida para siempre: fue convocado para ir a la Guerra de Malvinas en 1982.
A los 20 años, De Luca pasó de los entrenamientos en Núñez a las trincheras del conflicto bélico. “Pensábamos que todo se iba a arreglar rápido y de forma pacífica. Pero después vino el hundimiento del General Belgrano. Nos faltaba comida, ropa de invierno y armamento. No podíamos compararnos con Inglaterra”, contó tiempo después. Durante la guerra, sufrió una herida de bala cerca de la cintura y lesiones por esquirlas de una bomba. A pesar del trauma, Gustavo logró sobrevivir y se propuso retomar su carrera en el fútbol, lo que le dio fuerzas para seguir adelante y superar las secuelas psicológicas del conflicto.
Del ascenso argentino al éxito en Chile
Tras su regreso a River, una lesión en la rodilla y el estigma de ser excombatiente impidieron que debutara en Primera. Fue dejado libre, pero no bajó los brazos. Comenzó a jugar en clubes del ascenso argentino como Nueva Chicago, All Boys, Talleres de Remedios de Escalada y Douglas Haig.

En 1987 emigró a Chile, donde encontró su mejor versión como futbolista. En Santiago Wanderers fue goleador del torneo, algo que repitió en Deportes La Serena en la Primera División. También jugó en Cobreloa, O’Higgins y en 1992 se coronó campeón de la Recopa Sudamericana con Colo Colo.

Después, tuvo pasos por Perú (Alianza Lima) y otros equipos chilenos como Temuco, Everton y Regional Atacama. Su carrera terminó a los 34 años, cuando la vieja lesión en la rodilla se volvió insostenible. “Jugué 14 años. Me dijeron que iba a durar 10, así que me siento conforme”, recordó.
La nueva vida como agente inmobiliario
Una vez retirado, intentó seguir vinculado al fútbol. Estudió para ser director técnico y se operó en Chile, pero su futuro tomó otro rumbo. Decidió volver a Argentina y dedicarse al rubro inmobiliario. Hoy trabaja como agente, gracias a inversiones que hizo en propiedades.
“La verdad, tendría que haber vuelto a Chile para dirigir porque soy más conocido allá. Pero no me quise mover de mi país”, explicó.


