Un exchofer de aplicaciones está detenido en Bouwer acusado de reiterados abusos sexuales contra tres adolescentes de su círculo familiar íntimo en Córdoba. La querella lo califica de “violador serial”, y la Justicia recibió una nueva denuncia en el caso, con presuntos hechos a lo largo de una década, que se encamina a juicio.
El hombre, identificado como M., residía en el sudeste de Córdoba y trabajaba como chofer de aplicaciones hasta su detención el 1 de marzo. Desde entonces, permanece en prisión preventiva en la cárcel de Bouwer, enfrentando tres graves imputaciones. El fiscal Juan Ávila Echenique investiga delitos contra la integridad sexual.
Se conoció una nueva denuncia contra “un violador serial” en Córdoba: “Es peor”
Este viernes 29 de agosto, la abogada Fernanda Alaniz, que representa a las víctimas, confirmó que otra mujer radicó el jueves 28 una nueva denuncia, que es la cuarta en contra del sujeto.
“Es similar o peor porque destapó una olla de abusos dentro del entorno familiar. Hay personas dentro de la familia que cubren los hechos de abusos y fueron citados para declarar”, describió, en diálogo con El Doce.
En este sentido, explicó que este nuevo episodio será encaminado judicialmente por separado de las tres primeras denuncias. Sobre estas, el pedido de elevación a juicio ya fue presentado. “La querella y el fiscal entienden que hay pruebas más que suficientes para considerarlo responsable”, confirmó.
“Esperamos una condena justa y que se haga justicia por estas nuevas víctimas, que serían cuatro o cinco”, expresó la representante legal de las mujeres que sufrieron un calvario por años.
Córdoba: acusan a un chofer de aplicaciones de abuso sexual
Las denunciantes son tres jóvenes menores de edad, de su círculo familiar íntimo. Los ataques habrían ocurrido entre 2013 y 2025, con víctimas de 7 a 14 años. Alaniz lo describió como un “violador serial” en diálogo con La Voz.
Las imputaciones contra M. se acumulan en concurso real. Incluyen abuso sexual continuado calificado por grave daño en la salud mental de la víctima, por la guarda, el aprovechamiento de la convivencia con menores de 18 años, y el vínculo familiar. También se le imputa promoción a la corrupción de menores agravada.
La causa se inició cuando una joven de 14 años rompió el silencio, revelando abusos a la esposa del acusado. Demoró su confesión por miedo a que el agresor atacara a otro familiar. Esta revelación impulsó una reunión familiar donde otras dos jóvenes lo denunciaron desde los siete años. Fuentes indican que el acusado manipulaba emociones de las víctimas para silenciarlas, patrón común en estos abusos.
Las pericias psicológicas a las denunciantes resultaron “estremecedoras”. Una presenta daños irreversibles en su salud mental, con tendencia suicida, y otra perdió la capacidad de hablar por el trauma. Padecen cuadros de depresión profunda y trastornos derivados del abuso prolongado. Las denunciantes lo describen como un “depredador sexual”, e instan a otras posibles afectadas a presentarse ante la Justicia.
Durante su indagatoria, M. negó los hechos, pero el Juzgado de Control y Faltas n.º 3 ratificó su prisión preventiva por la contundencia de relatos y pericias. La investigación en etapa final, podría ser elevada a juicio pronto.