En la actualidad es normal que muchas personas se dediquen a entrenar en un gimnasio o haciendo running, como parte de una actividad que les hace bien. Sin embargo, también puede tener efectos en el estado físico como en la salud mental, el sobre-entrenamiento y es importante conocer de qué se trata para trabajarlo.
La idea de que entrenar más siempre lleva a mejores resultados está lejos de ser cierta. Cada vez más especialistas advierten sobre los riesgos de sobre-entrenamiento, un fenómeno que ocurre cuando la exigencia física supera, repetidamente y en el tiempo, la capacidad de recuperación del cuerpo. Este desgaste sostenido puede dejar secuelas en el rendimiento, el equilibrio hormonal, la salud mental y el bienestar general si no se reconocen a tiempo los síntomas y no se planifica la actividad con los descansos adecuados.
Médicos y profesores de educación física destacan que el sobre-entrenamiento no es un cansancio ocasional, sino una combinación de fatiga crónica, decaimiento anímico y deterioro en las capacidades físicas. Ignorar las señales puede llevar a lesiones, desequilibrios inmunológicos y alteraciones profundas en el estado de ánimo, lo que demuestra la importancia de prestar atención al cuerpo y adaptar la rutina a cada persona.

Qué es el sobre-entrenamiento y cuáles son los síntomas de alerta
El sobre-entrenamiento se define médicamente como “el estado en que la carga de ejercicio crónicamente excede la capacidad de recuperación”, explicó el médico Pablo Santiago Pelegri en diálogo con Infobae. El resultado es un “síndrome de agotamiento crónico” que, según la profesora Claudia Lescano, se manifiesta no solo en el aspecto físico, sino también en el mental y psicológico.
Las señales habituales incluyen: fatiga persistente, caída del rendimiento deportivo, dolores musculares y articulares crónicos, lesiones por sobreuso, insomnio, ansiedad, alteraciones del apetito y del humor, depresión y vulnerabilidad a infecciones. A nivel neurológico y endocrino, la respuesta del cuerpo se vuelve desadaptativa, alterando la producción de hormonas relacionadas con el estrés y la reparación muscular.
Pelegri detalla que el abuso en la intensidad del entrenamiento afecta el sistema inmunológico y reduce la testosterona, debilitando la capacidad de recuperación, mientras que Lescano advierte que el cuerpo entra en un “estado permanente de estrés”, típico de los cuadros de sobre-entrenamiento.

Cómo impacta el sobre-entrenamiento en el cuerpo y qué hacer para evitarlo
El impacto fisiológico se observa a través de dos patrones de sobre-entrenamiento:
- El simpático, usual en deportes de alta intensidad, donde predomina la hiperactividad, el insomnio y la presión arterial elevada.
- El parasimpático, frecuente en atletas de resistencia, que se presenta como fatiga profunda, bradicardia y apatía marcada.
Ambos casos conllevan riesgo de lesiones graves, catabolismo muscular y una clara disminución de la inmunidad.
Para evitar el sobre-entrenamiento, los profesionales recomiendan estructurar la rutina con ciclos de trabajo y de descanso adecuados a cada individuo. Monitorear síntomas, variar la intensidad, respetar los tiempos de recuperación y contar con supervisión profesional son esenciales para sostener el rendimiento sin perjudicar la salud. El límite lo marca el propio cuerpo: falta de mejora, dolor constante o trastornos del sueño son señales de que es momento de pausar y repensar la estrategia.

































