El paisaje urbano del Gran Rosario sumó un rincón que parece extraído directamente del Caribe. En la vecina localidad de Funes, el complejo Vida Lagoon capturó la atención de miles de rosarinos que, al circular por la autopista, divisan un espejo de agua turquesa que contrasta con el verde tradicional de la zona. Esta “laguna cristalina” se convirtió en el gran diferencial de la región, ofreciendo una experiencia de playa de arenas blancas a solo 15 minutos del centro de nuestra ciudad.

El proyecto, ubicado en el cuadrante de la Autopista Rosario-Córdoba y la calle José Hernández, se destaca por utilizar la tecnología de la firma internacional Crystal Lagoons. Con una superficie de 2,3 hectáreas de agua transparente, el predio fue diseñado para que se puedan practicar deportes náuticos sin motor, como kayak o stand up paddle, en un entorno seguro que rompe con la estética de las clásicas piletas de club o barrios privados tradicionales.
El origen de este “mini Caribe” se remonta a la alianza estratégica entre las desarrolladoras Rossetti y Rosental, quienes buscaron elevar la propuesta inmobiliaria de Funes hacia un estándar mundial. La laguna funciona con un sistema de filtrado ultrasónico que utiliza hasta 100 veces menos productos químicos que las piscinas convencionales, posicionándose como una obra de ingeniería sustentable que mantiene el agua siempre cristalina sin importar el clima.

Respecto a cómo llegar, el acceso principal se encuentra sobre la calle José Hernández (continuación de Wilde), a pocos metros de la bajada de la Autopista. La ubicación es estratégica, ya que permite una conectividad rápida tanto para quienes vienen de Rosario como de Roldán.
Una de las preguntas más recurrentes entre los vecinos es si el acceso es libre. Actualmente, la laguna está concebida como un beneficio exclusivo para los propietarios de los barrios Vida Lagoon y los futuros residentes de los edificios de Vida Multiespacio. De este modo, aunque el acceso está limitado y no es libre, existe la posibilidad de conocer el lugar a través de la invitación de algún propietario
No obstante, el complejo prevé áreas comerciales y gastronómicas que integran el proyecto al tejido urbano, generando un movimiento constante de interesados en este nuevo concepto de “vida de playa”.
Finalmente, el impacto de esta obra no es solo estético, sino que consolidó a Funes como el destino de vanguardia inmobiliaria en el interior del país. Para los rosarinos que buscan tranquilidad y un entorno de veraneo sin viajar miles de kilómetros, este oasis representa una transformación definitiva del estilo de vida regional.
































