Se trata de un caso ocurrido el 1 de enero del 2010 en Tunuyán y por el cual, los jueces del 16° Juzgado Civil habían destacado en su sentencia "la desidia total" de los médicos que trataron a la víctima.
El niño fue revisado por varios profesionales que hasta llegaron a enyesarlo -a pesar de no tener lesión ósea-, cuando en realidad había sufrido la picadura de una araña que le terminó provocando la muerte.
La triste historia ocurrió tras los festejos de Año Nuevo, cuando el menor comenzó a tener fiebre y sentir dolores en su rodilla izquierda.
Sus padres, preocupados, decidieron llevarlo al hospital Scaravelli de Tunuyán, donde los médicos de guardia le recetaron una dosis de "Novalgina", el nombre comercial de la droga Dipirona-Metamizol usada como analgésico y antipirético. La necropsia indicó que el chico terminó muriendo por una falla "multiorgánica", provocada por la picadura de una araña infectada.