Por Mariano Iannaccone. Roxette en el Chateau, hace 25 años, fue el primer gran concierto de una banda internacional en nuestra ciudad. Los productores locales recuerdan el esfuerzo de la organización.


Marie Fredriksson, la bella cantante de pelo platinado y cortito, y voz inolvidable, tenía en ese momento 34 años. Per Gessle, el talentoso creador de hits y vocalista que lleva en su alma la eterna influencia de los Beatles, 33. Ambos habían formado Roxette en 1986. Para 1992, en el marco de su primera gira mundial Join The Joyride Tour y cuando sus temas ya sonaban en todo el planeta, llegarían a Córdoba. Y Córdoba se vestiría para el éxito. En el Chateau, tendría lugar el primer gran show de una banda internacional en la historia de nuestra ciudad. De eso, se acaban de cumplir 25 años.

“Hubo una vez una Córdoba, cuyo concierto más importante había sido el de Demis Roussos, que hacía playback. Un día, quijotes como nosotros decidimos traer a Roxette al Chateau, algo que en ese momento quedaba muy lejos de la mentalidad de los cordobeses. A partir de ahí, cerramos el negocio e hicimos el primer concierto que agotó sus entradas una semana antes. Desde entonces, cambió el show business de Córdoba”. El que habla es Gabriel Eduardo Bursztyn, en aquella época titular de Córdoba Show, la empresa que montó el trascendental espectáculo junto con TCC Telecable Color, dentro de la gira de Roxette a nuestro país llevada adelante por el empresario Daniel Grinbank .

ASÍ SE GESTÓ. En noviembre de 1991, durante la presentación de la gira Animal de Soda Stereo en el Chateau, cuya organización local había sido de Córdoba Show, Grinbank le ofreció a Bursztyn traer a Roxette.

María Pía Arrigoni también formaba parte, en ese momento, de la dirección de Córdoba Show. “Roxette era, entonces, lo más a nivel internacional; se trató de un gran esfuerzo económico; además, acá no contábamos ni con infraestructura para un concierto así, ni con gente capacitada en producción para semejante espectáculo. Así que lo que hicimos fue desarrollar todo lo necesario desde la base de lo que habíamos montado para Soda. Muchos de los fans de Soda nos ayudaron en el nuevo y gran emprendimiento; y se generó una verdadera escuela de producción”.

Desde la falta de hotelería por aquella época, múltiples aspectos debieron resolverse. Sigue Pía: “Reformamos las suites del Dorá; ubicamos hasta en la calle, hablando con sus dueños, autos de alta gama para transportar a la banda; acordamos con las empresas de colectivos servicios chárter desde plaza San Martín hasta el Chateau y regreso con una sola parada en plaza Colón; y montamos un gran dormitorio y un restaurante en el Estadio para que los trabajadores no perdieran tanto tiempo viajando todos los días. Hicimos también un importante trabajo de prensa y difusión”. En ese tiempo, Rubén Alvaraz dirigía artísticamente la 99.7 FM, que junto con la Open –con Gladys Capdevilla- fueron las principales radios a través de las cuales se promocionó el gran show. “Fue algo alucinante, magnífico”, recuerda Alvaraz.

“¡HOLA CÓRDOBA!”. “¡Estamos felices de estar aquí!”. Después de una vibrante introducción con Hotblooded, así saludó efusiva la rubia Fredriksson a las más de 23 mil personas que asistieron al único recital de la gira previsto para nuestra ciudad. Era el concierto número 88 de un total de 94 que comprendió ese Tour, que se había puesto en marcha el 4 de septiembre del ´91 en Helsinki, Finlandia, pasaría por Argentina en mayo del año siguiente y finalizaría en San Pablo, Brasil, el 15 del mismo mes. Un lleno total en la cancha de San Martín de Tucumán precedió el desembarco del dúo sueco en Córdoba; y le seguirían en Buenos Aires dos Vélez Sarsfield colmados (50 mil espectadores por noche, con Charly García y Fabiana Cantilo de soporte), antes que la gira se instalara en Brasil para las últimas cuatro salidas a escena.

Desde el ’89, los temas de Roxette pegaban con todo. Y cada vez más. Desde The Look –el hit con el cobraron fama mundial-, pasando por Dressed for success (Vestida para el éxito) o Listen to your heart, hasta el mismo Joyride, con sus silbidos pegadizos. Pero lo que más convocaba aquel día era el acontecimiento en sí. “Me acuerdo de una mujer de unos 70 años –rememora finalmente Pía- a la que le preguntamos si estaba con sus nietos; y nos respondió que no, ¡que estaba sola, y que a ese show no se lo perdía por nada!”.

Quien escribe esta nota, presente aquella noche inolvidable como corresponsal de una radio, recuerda un show maravilloso, al que los años se encargarían de distinguir como un hito de la historia cultural de Córdoba.

Un antes y un después

Con Córdoba consolidándose como segunda plaza después de Buenos Aires, los primeros conciertos de artistas anglo que siguieron a Roxette en el Chateau fueron Duran Duran, el 5 de mayo del ’93; Peter Gabriel, el 1° de octubre; y Bon Jovi, el 11 de noviembre del mismo año. Y el 2 de marzo del ´94, INXS estuvo en el pabellón verde de Feriar. Todos, conciertos organizados por Córdoba Show.

Roxette regresó a nuestra ciudad casi 20 años después; fue el 7 de abril de 2011 en el Orfeo, donde volvió a presentarse el 3 de mayo de 2012; en ambas oportunidades, con producción de la empresa local En Vivo.

Problemas de salud de Marie Fredriksson, que el martes pasado cumplió 59 años y padece secuelas de un tumor cerebral, la alejaron definitivamente de los escenarios en 2016. El último disco publicado por Roxette hasta la fecha es Good Karma, lanzado en junio del año pasado.

Joyride

Para 1992, Roxette había vendido 500 mil copias del álbum Joyride en Argentina; algo sin precedentes en nuestro país.



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