Dormir bien en verano resulta, muchas veces, una tarea imposible. Calor sofocante, mosquitos, transpiración, viento caliente del ventilador o demasiado frío del aire acondicionado. No importa de qué “team” seas: en verano, nadie duerme del todo bien.

Roser Gort, psicóloga del sueño, asegura que no todo pasa por la temperatura, sino que el verano arrastra otros factores que pueden ser perjudiciales a la hora de descansar. Además, señala que hay ciertos hábitos modificables que podrían mejorar preparar el cuerpo para un mejor descanso.
Cuáles son los factores del verano que afectan el descanso
Para Gort, hay tres factores clave que tienen principal injerencia en el descando durante esta época: la temperatura, la luz y el ritmo social.
La investigadora de la clínica del Doctor Estivill explica que en esta época “el cuerpo no logra bajar la temperatura como necesita” para entrar en sueño profundo. Asimismo, los días más largos y la luz extra afectan la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.

Los cambios de horarios que solemos hacer por vacaciones, como cenar más tarde y estar despiertos hasta la madrugada, tampoco ayudan.
En suma, esos factores hacen que el sueño se fragmente, no logrando “dormir de un tirón”. Al otro día, las consecuencias son evidentes: cansancio, irritabilidad y mal humor.
Para la especialista, la temperatura ideal para dormir está entre los 18 y 22 grados. Cuando la habitación supera los 26, el sueño profundo y el REM (las fases más reparadoras) se reducen notablemente.
Cuáles son los cambios de hábitos que pueden ayudar a dormir mejor
- No cenar pesado: la digestión se vuelve más difícil con calor y puede arruinar el descanso.
- Ventilar bien la habitación: el aire fresco ayuda a bajar la temperatura corporal.
- Usar tejidos ligeros: tanto en la ropa como en la cama, elegir materiales livianos es clave.
Tip extra: una ducha tibia, no fría, antes de dormir. De esa manera, el cuerpo libera mejor el calor interno y se prepara para el descanso.
Sugerencias para descansar en verano y preservar el bienestar
- Aire acondicionado: siempre cerca de los 24 grados y que no dé directo al cuerpo para evitar microdespertares o contracturas.
- Dormir con la ventana abierta, sí; siempre que sea una zona sin demasiado ruido ni luz exterior.
- Los ventiladores no enfrían, pero ayudan a evaporar el sudor y refrescar el ambiente.
- Lo ideal es dormir boca arriba, con las extremidades abiertas, o de costado si roncás. La menos recomendable: boca abajo.
- Siempre tratar de dormir entre 7 y 8 horas. Dormir menos de seis horas puede ser tan riesgoso como manejar alcoholizado.
- Aunque estemos en vacaciones, tratar de no modificar tanto los horarios de sueño y despertar.
- Una siesta ideal tiene que tener 30’ para reparar la energía depués de una noche mala.
- Si vamos a dormir sin ropa, no olvidar taparse con una mínima sábana: la temperatura corporal cambia durante la noche.
- No se recomienda beber agua fría antes de dormir. El cuerpo reacciona con vasoconstricción y no libera bien el calor. De ser, necesario, mejor a temperatura ambiente.

































