Un equipo de científicos del CONICET, junto a colegas de Brasil y Japón, descubrió en la Patagonia los restos fósiles de un reptil carnívoro que habitó la región hace 70 millones de años. El hallazgo se produjo en la Formación Chorrillo, a unos 30 kilómetros de El Calafate, provincia de Santa Cruz, y fue publicado en la revista científica PLoS One.
El animal, bautizado Kostensuchus atrox, cuyo nombre significa “cocodrilo feroz que refiere al viento del sur”, era un depredador temible que convivió con los dinosaurios en los últimos tiempos del Período Cretácico. Se estima que medía más de tres metros y se convirtió en un verdadero predador tope de su ecosistema.
Cómo era el “cocodrilo feroz” de la Patagonia
A diferencia de los cocodrilos actuales, el Kostensuchus tenía una cabeza alta, con los ojos hacia los costados y las fosas nasales al frente, lo que indica que no dependía tanto del agua como sus parientes modernos. Sus patas, más rectas y ubicadas bajo el cuerpo, le daban mayor agilidad en tierra firme.
El cráneo medía alrededor de 50 centímetros, con un hocico armado de más de 50 dientes aserrados, algunos de hasta 5 centímetros de altura. Sus mandíbulas eran tan robustas que podían ejercer una mordida rápida y extremadamente poderosa, capaz de desgarrar a sus presas con facilidad.
Según los paleontólogos, este reptil habitaba zonas húmedas y con abundante vegetación, lo que le permitía acechar tanto en tierra como cerca de cuerpos de agua.

El descubrimiento y su importancia
El hallazgo ocurrió en marzo de 2020, justo antes de que comenzara la pandemia. Dos miembros del equipo encontraron los primeros huesos en el lecho seco de un río. Con paciencia, los investigadores lograron encastrar y reconstruir el esqueleto, que resultó estar casi completo.

La investigación estuvo encabezada por Diego Pol y Fernando Novas, científicos del CONICET, junto a especialistas internacionales como Makoto Manabe y Takanobu Tsuijishi de Japón, e Ismar de Sousa Carvalho de Brasil. El proyecto también contó con apoyo de la National Geographic y otras instituciones científicas de la región.
Un nuevo capítulo en la historia natural argentina
El Kostensuchus atrox pertenece a la familia de los peirosaurios, un grupo de cocodrilos extinguidos que evolucionaron en América del Sur y África. Su descubrimiento no solo aporta información clave sobre la diversidad de reptiles en el Cretácico, sino que además refuerza a la Patagonia como una de las regiones más ricas en hallazgos paleontológicos del mundo.
Con este hallazgo, la ciencia argentina suma un nuevo protagonista a la lista de grandes depredadores prehistóricos, que convivieron con dinosaurios en tierras santacruceñas millones de años atrás.