¿Lo compro o no lo compro? Este es el interrogante que se plantean muchos papás mientras deshojan la margarita (en la consulta al pediatra) que les ayudará a tomar la decisión respecto del uso del andador.
Si bien tradicionalmente fue un elemento indispensable en la crianza del bebé, desde hace un tiempo la polémica sobre si es correcto o no ayudar a la marcha natural del pequeño está instalada.
La Sociedad Argentina de Pediatría no recomienda su uso y argumenta que los niños que utilizan andador retrasan la maduración para la deambulación, tienen dificultades para desarrollar el equilibrio, no gatean lo suficiente y caminan más tarde.
• Distorsiona el esquema corporal
• No favorece el desarrollo del equilibrio
• Fomenta actividades viciosas como caminar en punta de pie
• Impide el gateo
• Impide al niño la visión de sus miembros inferiores en movimiento
• Su uso es causa frecuente de accidentes, entre los que se incluyen traumatismo de cráneo, quemaduras, fracturas, intoxicaciones, lesiones dentales, entre otras.
Alternativas al andador
1. Dale la posibilidad de estar en el suelo, en un área limpia, sin peligros. Dejá que pueda moverse con libertad.
2. Cuando empiece a ponerse de pie, ayúdalo pero no lo fuerces a estar parado más tiempo del que tu bebé demuestre que es el correcto. Notarás que está cansado cuando luego de algunos segundos, prefiera sentarse a seguir avanzando.
3. No le enseñes a correr antes que a caminar.





























