Los dos policías imputados por la muerte de Franco Enrique Amaya estaban alcoholizados. Así lo confirmó la fiscal Jorgelina Gómez a Cadena 3, quien detalló que los oficiales Rodrigo Bustos y José Villagra estaban bajos los efectos del alcohol el día del asesinato. Tenían 0,84 y 0,87 de alcohol en sangre.
Amaya fue alcanzado por una bala en un control policial en la madrugada del 22 de febrero en Villa Carlos Paz, muriendo minutos después en el lugar. Según los policías, el joven no frenó su motocicleta en el control, por lo que abrieron fuego.
Rodrigo Bustos fue el autor del disparo que dio muerte a Franco, quien tenía 18 años. Éste agente permanece detenido en Bouwer, en tanto que Villagra está imputado de “omisión de los deberes de funcionario público”, y está en libertad.




























