Lali Espósito decidió arrancar el 2026 con el cuerpo en pausa y la cabeza lejos de la agenda. Brasil fue el destino elegido para unas vacaciones que no siguen un orden turístico clásico ni buscan mostrar postales perfectas. Lo que aparece en sus redes es otra cosa: fragmentos de felicidad, momentos sueltos y una narrativa emocional que prioriza el presente.


Acompañada por Pedro Rosemblat, la artista compartió imágenes donde el mar, el sol y la calma de Ubatuba, en el norte de São Paulo. No hay filtros excesivos ni producciones armadas. Hay piel al sol, pelo mojado, bikinis simples y una actitud corporal que habla de descanso genuino tras un año intenso con su gira nacional.

Pedro aparece siempre, pero sin invadir. A veces de espaldas, mirando el horizonte desde un barco. Otras, dentro del agua, abrazando a Lali entre las olas. No hay necesidad de marcar territorio ni de posar como “la pareja del momento”. El vínculo se filtra solo, cómodo, sin subrayados.

Quiénes acompañaron a Lali y Pedro en el viaje
El viaje no fue únicamente de a dos. Lali compartió estos días con amigas muy cercanas a su vida personal y profesional. Entre ellas, Juana Francisca García Blaya, productora y parte de su círculo íntimo, y Morena Fernández Quinteros, directora de Verano Trippin’, película en la que Lali participa. Esa presencia refuerza una idea clara: vacaciones atravesadas por la amistad, la confianza y los vínculos reales.

El clima grupal se siente incluso cuando Lali aparece sola en las imágenes. Hay risas espontáneas, miradas relajadas y una energía liviana que no se fuerza. El mar funciona como escenario emocional constante: agua en movimiento, pequeñas islas verdes, cielos abiertos y atardeceres que invitan a frenar.


Las escenas nocturnas dicen mucho sin mostrar demasiado. Velas sobre la arena, luces bajas, fuegos artificiales a lo lejos. Nada de fiestas grandilocuentes. Todo apunta a celebraciones íntimas, casi simbólicas, vividas desde un lugar personal y no desde el espectáculo.

En uno de los posteos, Lali escribió una sola palabra: “FelicidadEs”, con un corazón. No explicó nada más. Y no hizo falta. Los comentarios explotaron entre mensajes de cariño, complicidad y apoyo a ese momento evidente de bienestar.

Estas vacaciones funcionan como un paréntesis emocional. Lali viene de cerrar un año intenso con cinco shows en Vélez y ya se prepara para el Monumental. Pedro, por su parte, terminó el 2025 con un Argentinos Juniors colmado junto a Gelatina. Brasil aparece entonces como refugio, no como escaparate.






















