“Salir para salvar a una hija”: la voz de un venezolano que vive en Tres Arroyos

Alexander Acosta vive en Tres Arroyos desde hace siete años. Es contador público, venezolano, y dejó su país cuando entendió que ya no podía garantizarle lo más básico a su hija: la salud. Desde Argentina sigue con atención los acontecimientos en Venezuela y aporta una mirada desde la experiencia del desarraigo.

“Salir para salvar a una hija”: la voz de un venezolano que vive en Tres Arroyos
“Salir para salvar a una hija”: la voz de un venezolano que vive en Tres Arroyos

Alexander llegó a la Argentina hace siete años. Apenas pisó Buenos Aires, a los tres días ya estaba en Tres Arroyos, ciudad que eligió para comenzar una nueva etapa junto a su familia. En Venezuela vivía en Puerto Ordaz, estado Bolívar, donde ejercía su profesión como contador público.

“Económicamente yo estaba bien. No fue un problema de plata”, aclara. La decisión de irse llegó cuando la crisis empezó a golpear donde más duele: en la salud de su hija. “Había desabastecimiento de alimentos, pero uno se arreglaba. El problema fue cuando empezaron a faltar medicamentos y vacunas para los niños. Ahí entendí que no podía garantizarle el bienestar”.

El quiebre fue definitivo cuando un compañerito de guardería de su hija falleció. “Eso fue ponerme en los zapatos de esa familia. Y ahí decidí que si no podía asegurarle la salud, tenía que buscar otro lugar. Ese lugar fue Argentina”.

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Vivir lejos, mirar de cerca

Desde Tres Arroyos, Alexander sigue minuto a minuto lo que ocurre en Venezuela. “Estamos a la expectativa, pendientes de cada noticia. Lo que pasó el 3 de enero fue una sorpresa y, para muchos venezolanos, un momento de regocijo. Era algo que se esperaba desde hace mucho tiempo”.

Aclara que su mirada es personal, no pretende hablar en nombre de todos. “En Venezuela se agotaron todas las instancias: los reclamos cívicos, las leyes, los derechos. Se violó todo. Sabíamos que de cualquier forma que reclamáramos no íbamos a ser escuchados”.

Señala que las violaciones a los derechos humanos son conocidas a nivel mundial y que, durante años, hubo una sensación de impunidad. “Nadie se atrevía a hacer nada”.

Sobre el escenario internacional y las decisiones de Estados Unidos, sostiene: “Cada país administra su gobierno de una manera distinta. En este caso, se persigue a una persona vinculada al narcotráfico, con pruebas. Para Estados Unidos eso es un delito”.

También recuerda que en Venezuela hubo elecciones con resultados desconocidos. “Hay pruebas de que Maduro perdió. Ganó Edmundo González Urrutia, pero no se permitió ejercer la soberanía popular. Por eso, desde nuestro punto de vista, es un presidente inconstitucional y al ser un presidente de facto es un presidente que no fue reconocido por la mayoría. Fueron muy pocos los países que reconocieron a Nicolás Maduro como presidente.”

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El petróleo y la deuda con la gente

Ante las discusiones sobre el interés de Estados Unidos por el petróleo venezolano, Alexander es contundente: “Ahora todos se preocupan por el petróleo venezolano, pero nadie se preguntaba que estaba haciendo Cuba, China, Rusia, aprovechándose desde hace 25 años del petroleo de Venezuela”. Todos ellos también, fueron por el petróleo".

Recuerda que en otras épocas, “fueron las empresas Norteamericanas las que levantaron las plataformas petroleras en Venezuela y hubo un gran crecimiento que se traducía en infraestructura, hospitales, carreteras y servicios. Durante el período ‘Bolivariano’ ,aún cuando el petróleo alcanzó los precios más altos en la historia, no se ha visto ninguna mejora. Entre el gobierno de Chaves y Maduro hubo la mayor bonanza petrolera de la historia, no se ve que ese beneficio haya sido para la gente”.

“Hoy en día está la promesa de recuperar la inversión petrolera para que esa reinversión sirva para reactivar la economía”.

“Salir para salvar a una hija”: la voz de un venezolano que vive en Tres Arroyos
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Sueldos de miseria y profesionales expulsados

Gran parte de su familia sigue en Venezuela. “Tengo a mi mamá, hermanos, sobrinos, tíos. Muchos son profesionales con sueldos increíblemente bajos”.

Describe una realidad difícil de dimensionar: “El sueldo promedio es de un dólar al mes. Un médico con 25 años de experiencia cobra eso. Después le dan un ‘bono de guerra’ de unos 20 dólares para que pueda comer”.

En su propio rubro, la situación es similar. “Un contador antes tenía 120 o 130 clientes. Hoy, el que más tiene lleva seis o siete empresas. Eso muestra cuántas empresas cerraron”.

¿Volver?

Alexander no descarta regresar. “Primero lo pongo en manos de Dios. Mi intención es volver, levantar la economía, ayudar a reconstruir. Trabajo en el rubro de la construcción, que va a ser clave si el país se reactiva”.

Pero es claro: “No voy a volver para pasar necesidad. Hoy, aunque no ejerzo mi profesión, puedo cubrir mis gastos. Eso en Venezuela no es posible”.

“Salir para salvar a una hija”: la voz de un venezolano que vive en Tres Arroyos
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Una advertencia desde la experiencia

Antes de despedirse, deja una reflexión dirigida a quienes miran desde afuera. “Entiendo al argentino. Nosotros también tuvimos incredulidad. Los cubanos nos advirtieron lo que podía pasar y no lo creímos. Al final fue peor. Cuando inició el gobierno de Hugo Chavez los médicos cubanos se sorprendían al ver supermercados llenos en Venezuela. Después llegó el desabastecimiento. Fuimos a las góndolas y no había nada”.

“Comenzaron a advertirnos y no los escuchamos”.

“Tal vez hoy muchos no crean lo que contamos. Nosotros tampoco creímos las advertencias. Por eso es importante escuchar a quienes ya lo vivieron”.

“Afortunadamente Argentina tomó un rumbo distinto al que llevaba, pero podría haber pasado lo mismo que nos pasó a nosotros”.