Una emotiva celebración de la Epifanía del Señor se vivió en la ciudad de Humahuaca -120 km al norte de la capital San Salvador de Jujuy- el pasado 6 de enero. La celebración comenzó a las 9:00 en la explanada del monumento a los Héroes de la Independencia, donde se congregaron los fieles para participar en la misa y posterior procesión.
La Eucaristía fue presidida por el presbítero Ricardo Lobo, quien pronunció una homilía de tono interpelador, invitando a los fieles a recuperar el verdadero sentido de la adoración y de la obediencia a Dios en un mundo que, según señaló, “corre el riesgo de olvidarlo”.

También, a partir del relato evangélico de los Reyes Magos, el sacerdote profundizó en el significado simbólico de sus ofrendas.
Al referirse al oro, lo vinculó con la sabiduría que reconoce a Dios como Señor, advirtiendo sobre la soberbia y la autosuficiencia. El incienso, explicó, representa la vida espiritual y la oración que se eleva a Dios como ofrenda pura. La mirra, finalmente, anticipa el dolor y el sufrimiento humano, que el creyente está llamado a ofrecer con fe y confianza.
¿QUÉ SIGNIFICA ADORAR?
Uno de los ejes centrales de la predicación fue el llamado a la coherencia cristiana. El padre Lobo subrayó que “adorar es reconocer que Jesús es nuestro único Señor” y recordó que solo ante Dios el cristiano inclina la cabeza, para luego levantarse y vivir conforme a su voluntad. También dirigió un mensaje especial a las familias y a los niños, alentándolos a vivir una adoración sincera y comprometida.

La celebración concluyó con la bendición de los niños, impartida por el presbítero Ricardo Lobo junto a los futuros diáconos, y con una oración de entrega personal, en la que los fieles renovaron su decisión de reconocer a Jesús como Señor de sus vidas.
HUMAHUACA, TIERRA DE TRADICIÓN Y FE
La del día de Reyes en Humahuaca fue una fiesta en la que la fe, la tradición y la vida comunitaria se expresaron con particular fuerza. Desde temprano, niños, adolescentes, jóvenes y adultos participaron en una jornada que transformó las calles de la ciudad en un verdadero “camino de Belén”, poniendo a toda la comunidad a los pies del Niño Dios.

Uno de los signos más destacados fue la llegada de los pesebres provenientes de Valiazo, Ocumazo, Coctaca y otras comunidades cercanas, junto a los pesebres locales y la visita especial de un pesebre llegado desde la ciudad de El Carmen, que aportaron un fuerte testimonio de comunión y fraternidad en la fiesta de los Reyes Magos.
La preparación estuvo a cargo de la Comisión Organizadora de Presentaciones de los Pesebres, que también coordinó la recolección y distribución de golosinas destinadas a los niños, entregadas con alegría al finalizar la procesión. Este gesto solidario reforzó el carácter comunitario y festivo de la jornada.
Con información de AICA.































