Riesgos de limpiarse los oídos por "cuenta propia"

El uso incorrecto de distintos elementos puede provocar todo tipo de lesiones, tanto en la piel como en el conducto auditivo. Qué recomiendan los especialistas.

Riesgos de limpiarse los oídos por "cuenta propia"
Limpieza de oídos

Por Gabriela Martín.

En muchos hogares, el hisopo o cotonete, es un elemento infaltable entre los productos de aseo personal. Aunque, a decir verdad, para la limpieza de los oídos debería desterrarse su uso. ¿Por qué? Primero porque el cerumen de los oídos en realidad es un aliado; segundo, con cada intento de eliminación de cera se pone en riesgo la salud auditiva.

"La limpieza del oído (conducto auditivo) es muy sencilla, pero no debe hacerse. Esto parece un contrasentido, pero en realidad hay muchos más inconvenientes en querer hacerlo demasiado bien que en abstenerse. Tradicionalmente se dice que 'los oídos se limpian con los codos'", explica a Tu Día la doctora Agustina Garay, Servicio de ORL y Fonoaudiología del Hospital Privado.

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Y aclara: “En cambio, la oreja (pabellón auricular), puede limpiarse con agua y jabón como parte de la higiene personal habitual”.

En realidad, la mayoría de las personas no necesitan limpiar sus oídos. Algunos tienen más cera que otros pero, en general, las orejas producen la cantidad de cera que necesitan. Esa sustancia amarillo-naranja, conocida técnicamente como cerumen, protege la piel del conducto auditivo lubricándola y evitando que se llene de agua.

"La piel del conducto auditivo externo es más fina que la del resto del cuerpo y tiene unas condiciones de pH y humedad especiales. El cerumen, rico en grasa y de p H ácido, cubre todo el conducto formando una capa muy delgada con importantes funciones: asegura la flexibilidad de la piel del conducto (a los movimientos de la mandíbula) y la protege de infecciones gracias a su función bacteriostática y fungistática (contra bacterias y hongos)", cuenta la médica.

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La piel del oído tiene un poder “auto limpiante” arrastrando cerumen y pequeñas impurezas desde el interior hacia el orificio externo, manteniendo limpia y renovada su superficie. Por este motivo debe ser respetada en la medida de lo posible.

Algunas personas, por distintas causas, como puede ser hipersecreción de cerumen, o conductos auditivos estrechos, presentan facilidad para formar tapones de cerumen, que deben ser retirados periódicamente por un especialista en ORL.

“Los hisopos pueden utilizarse para la limpieza del pabellón auricular (oreja) y el orificio del conducto auditivo externo, pero NO deben introducirse en el conducto, ya que, al igual que cualquier otro instrumento, pueden producir todo tipo de lesiones. Algunas personas suelen olvidarse que lo tienen colocado en el oído y se acuestan de lado o se apoyan sobre otra superficie lesionando el tímpano”, indica la especialista.

Y cierra: "También es frecuente que el algodón del hisopo se desprenda y quede dentro del conducto del oído, el cual debe ser retirado por un especialista. Al intentar limpiar con hisopos, se suele arrastrar cerumen al interior del oído generando un tapón que impacta contra el tímpano, produciendo pérdida de audición, dolor y, en algunas ocasiones, vértigo".

Malos hábitos y lesiones

Los hábitos inadecuados de limpieza y rascado con elementos como hisopos, invisibles, tapas de lapicera, alambres y cualquier elemento que se introduzca en el conducto auditivo externo provocan tipo de lesiones tanto en la piel del conducto auditivo como en la membrana timpánica. Pueden ocurrir, desde lesiones leves por rascado hasta perforaciones de tímpano. Al lesionar la piel también se puede facilitar la producción de infecciones, como otitis externa.

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