Richard Battagion remarcó que "hay que sostener la coalición del frente Cambia Mendoza que el PD integra", recordando que "nosotros hicimos ese acuerdo con los radicales y el PRO. Yo lo firmé siendo presidente del PD en 2015. Hay que mantener la coalición".
Battagion se diferenció de la actual conducción de los demócratas, en manos del histórico Carlos Balter, y pintó la línea roja que hoy evita un proyecto común dentro del partido: "Cuando el partido fue durante más de 30 años oposición y se encuentra que ahora está en el oficialismo, hay que cambiar el chip, el modelo mental, porque si seguís pensando como oposición, tenés todo el tiempo una mayor predisposición a oponerte y no a acordar. Y creo que ese el problema de la actual conducción del PD".
Battagion puntualizó: "Con esta postura amplifican las diferencias, que seguro siempre aparecen, en vez de negociar y acordar para resolverlas evitando de esa manera debilitar al Gobierno".
Aunque todos pretenden un escenario de consenso y lista única, lo cierto es que el Partido Demócrata mendocino discute hoy qué clase de partido será, qué espacio ocupará y en a qué jugará.
Esa decisión se tomará el próximo 18 de marzo cuando la centenaria y conservadora agrupación mendocina defina en elecciones quién mandará por los próximos dos años.
La aparición en el cierre del año de una lista de dirigentes que declararon y remarcaron su vocación de sostener la alianza con la Unión Cívica Radical y Alfredo Cornejo, dispuestos a dar la interna de ser necesario, ha expuesto la división que vive la agrupación.

Por un lado, la conducción partidaria representada en Carlos Balter (que no será candidato porque no puede ir a una reelección) y el diputado provincial Marcos Niven sostiene la alianza con los radicales y el PRO pero con un aire de autonomía que ha generado chispazos y miradas desconfiadas.

Falta saber dónde se ubicarán los referentes y allegados del intendente de Luján, Omar De Marchi, presidente del PRO pero que, como ex líder del PD, tiene gente que le responde y podría apostar a conquistar la conducción para comandar ambos partidos, o volcarse sobre algunas de los que protagonicen la pulseada.




























