2 de abril: cómo se vive este día en las islas Malvinas y en Gran Bretaña

El enfoque humano de la guerra, del otro lado y en el escenario del conflicto del ‘82. Lo que también debemos saber.

2 de abril: cómo se vive este día en las islas Malvinas y en Gran Bretaña
"Los únicos isleños que sonreían a los soldados argentinos el 2 de abril eran los niños", recuerda Nicolás Kasanzew en su libro "La pasión según Malvinas".

Todo sucede por primera vez, pero de una manera eterna. En mi primer viaje a las Malvinas, años atrás, una de las cosas que quise hacer enseguida fue conversar con quienes vivían en ese maravilloso y encantador lugar de la Tierra durante el triste otoño del ‘82. Durante aquellos 74 días de la guerra, que no tuvieron nada de maravillosos ni encantadores. Pero que perduran en la memoria colectiva de los kelpers (que orgullosamente llevan esa identificación, al contrario de lo que nos habían inculcado).

Teníamos miedo. Vivíamos en un lugar muy tranquilo, que de repente se vio invadido por una fuerza militar muy importante. Tenía hijos pequeños. Las calles estaban llenas de soldados y vehículos blindados, que hacían temblar el pavimento. Jamás olvidaré aquel día (el 2 de abril). No sabíamos qué sucedería”.

Me lo comentó con mucho respeto un kelper de unos 65 años, perteneciente a la sexta generación de descendientes de británicos, que llegaron a las islas en 1833, cuando la guarnición argentina que estaba allí, al mando de Pinedo, fue intimada a arriar su pabellón y retirarse, y se comunicó a los pocos habitantes civiles que podían quedarse en el archipiélago si querían. Lo mismo que comunicó el gobierno argentino aquel 2 de abril del ‘82 a los isleños. Es que, en cuanto a población civil, nadie expulsó a nadie. Existe evidencia científica histórica al respecto. Incluso, de autores argentinos.

“Aquel 2 de abril, nos quisieron cambiar nuestros hábitos culturales, de un día para otro; nuestras costumbres; desde por qué mano circular hasta en qué creer en lo religioso. Tuvimos fe de que nuestras fuerzas armadas (las británicas) nos liberaran; y, gracias a Dios, lo lograron. A un alto costo humano. Les estaremos siempre agradecidos”, explicó.

Habitantes de las Malvinas, durante el 2 de abril del '82. Para Argentina, fue recuperar las islas. Para la población, fue invadirlas.
Habitantes de las Malvinas, durante el 2 de abril del '82. Para Argentina, fue recuperar las islas. Para la población, fue invadirlas.

Recuerdo muy bien cuando aquel señor alto, rubio, canoso, de ojos celestes y de aspecto campesino, me comentó amablemente también: “Somos respetuosos con el cementerio en el que están los restos de los caídos argentinos; pueden verlo. Y queremos la paz, por cierto; tanto como el que respeten nuestra decisión o determinación.”

A cual decisión o determinación se refería? A la de ser británicos.

El cementerio militar argentino de Darwin, en las Malvinas. Por ley, está a cargo de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur. La población local es muy respetuosa del cenotafio. (Gentileza Clarín / Fernando de la Orden)
El cementerio militar argentino de Darwin, en las Malvinas. Por ley, está a cargo de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur. La población local es muy respetuosa del cenotafio. (Gentileza Clarín / Fernando de la Orden)

En las Malvinas, el 2 de abril es un día más. Simplemente un día como cualquier otro, en ese lugar al que aprecié como absolutamente encantador y maravilloso. No es feriado ni hay manifestación alguna. Ni en contra, ni a favor de nada. Gracias a Dios, las nuevas generaciones no tienen la guerra en sus vivencias. Y los kelpers, que sí la vivieron, eligieron al 14 de junio para conmemorar su liberación por parte de las fuerzas armadas británicas.

En esa tan histórica como fría jornada del 14 de junio del ‘82, en el que se pasaban escurridores sobre la sangre del piso del hospital de campaña argentino en la capital isleña, y en la que en el hospital de las tropas británicas de Bahía Ajax se hacían todos los esfuerzos por salvar vidas de ambos ejércitos, finalizó el conflicto armado. Culminó con la rendición de las tropas argentinas, lo que evitó muchísimas más muertes. Hay que ser conscientes de eso.

Ricky Philips: “En Gran Bretaña, reconocemos el sacrificio de nuestros caídos y también de los argentinos”

En diálogo con mi colega británico Ricky Philips, escritor, historiador militar especializado en la guerra de las Malvinas, me comentó en las horas previas a este 2 de abril: “Aquí no hay ninguna ley que reconozca a los veteranos de guerra. Simplemente, lo hacemos. El reconocimiento a los veteranos de la Guerra de las Malvinas siempre ha sido importante, pero ahora, cuando quedan tan pocos veteranos de la Segunda Guerra Mundial vivos y ninguno de la Primera, parece que los reconocemos mucho más que nunca.”

Ricky Philips, escritor escocés, historiador militar especializado en la guerra de las Malvinas.
Ricky Philips, escritor escocés, historiador militar especializado en la guerra de las Malvinas.

Philips, autor de varios libros sobre la guerra de las Malvinas, me detalló además: ‘Recuerdo estar en el Cenotafio el Día del Recuerdo (11 de noviembre) un año y ver a esos viejitos en sillas de ruedas que eran empujados. Eran nuestros veteranos de la Primera Guerra Mundial, y pensé ¿cuánto tiempo más podremos honrarlos en vida? Ya no queda ninguno. El último veterano, Harry Patch, murió hace unos años. El Reino Unido siempre ha tenido afinidad con nuestros veteranos y con quienes nos mantuvieron a nosotros y al mundo libres, así que respetar a nuestros veteranos nunca requirió una ley; sabemos qué hacer, pero, por supuesto, somos libres de no hacerlo si no queremos. Nadie te obligaría a respetar a nuestros veteranos si no quisieras".

Y continuó Philips: “Una curiosa diferencia es que el Reino Unido conmemora a todos los caídos de todas las naciones en todas las guerras, no solo en la nuestra. Es un mensaje y un recordatorio de que nadie gana en las guerras, por lo que, en el contexto de la Guerra de las Malvinas, reconocemos el sacrificio de los caídos británicos y argentinos; y representantes de la Commonwealth, incluido el Gobierno de las Malvinas, depositan coronas florales en su memoria. El mensaje anual es siempre el mismo: “Para acabar con las guerras”.