Un estricto operativo de seguridad se montó en Cuba para custodiar la estadía de Cristina Kirchner en aquel país caribeño, a donde la expresidenta de la Nación viajó para acompañer a su hija Florencia, quien en los últimos días fue diagnosticada con un linfedema.
El propio canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, fue el encargado de recibir personalmente a la exmandataria de Argentina este jueves en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana.
"Recibí esta tarde en el aeropuerto internacional José Martí, a la senadora y expresidenta de la República Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien viaja a Cuba en visita privada", escribió Rodríguez Parrilla en su cuenta de Twitter, demostrando que el arribo de Cristina a tierras cubana es de interés de Estado.
Según lo informado por medios oficiales cubanos en las últimas horas, la "visita privada" de Cristina se maneja con protocolos de seguridad y confidencialidad como los que tuvieron en su momento el fallecido expresidente venezolano, Hugo Chávez, y el boliviano Evo Morales.
El objetivo de dicho protocolo es evitar que trascienda información sobre sus movimientos y sobre el estado de salud de su hija.