Las vacunas se pueden conservar a temperatura ambiente durante meses mediante "procedimientos simples y poco costosos", según reveló hoy un nuevo estudio de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (Suiza).
El descubrimiento abre nuevas posibilidades en la lucha por el acceso a la vacunación en regiones remotas de países en vías de desarrollo, en los que el transporte sin romper la cadena de frío representa "un desafío logístico y económico considerable".
La necesidad de conservar las dosis entre 2 y 8 grados centígrados es una de las causas principales de la baja tasa de inmunización, según datos de la ONG Médicos sin Fronteras. Los investigadores han probado con éxito tres tipos de aditivos -nanopartículas, polímeros y sacarosa- que estabilizan las vacunas. La primera solución consiste en generar "una contrapresión osmótica" que mantiene el virus intacto. Con este método, la conservación de la vacuna logró alcanzar una vida media de 20 días.
El segundo enfoque busca aportar rigidez a la cápsula que envuelve el virus inactivo, gracias al uso de polímeros aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FAD). Estos consiguen que la vacuna se mantenga intacta durante 20 días y tenga una vida media estimada de más de dos meses.
De esta manera se logró que el 85 % de las propiedades de la inyección se preserven después de 70 días.






























