Las redes viven de la memoria. En las últimas horas se viralizó un trend que invita a compartir fotos de 2016 para medir el paso del tiempo, y dos de las artistas más influyentes de la escena urbana argentina decidieron sumarse. Cazzu publicó en Twitter una imagen inédita junto a La Joaqui y activó una catarata de reacciones inmediatas.
La foto no es cualquier recuerdo. Se trata de una postal tomada durante la grabación del videoclip de Ay Papi, la primera canción que hicieron juntas. En la imagen se las ve jóvenes, con una estética cruda, callejera y muy lejos del mainstream que hoy ocupan. “En 2016 nos conocimos”, escribió Cazzu, con un corazón, y bastó eso para que el archivo emocional de sus fans se abriera por completo.

El impacto fue doble. Por un lado, la nostalgia de una época donde ambas empezaban a construir su identidad artística. Por otro, las comparaciones inevitables. Muchos usuarios destacaron que Cazzu “está igual”, mientras que otros señalaron que La Joaqui luce muy distinta. La pregunta se repitió en miles de comentarios: ¿están parecidas o el tiempo las transformó por completo?
Cazzu y La Joaqui, unidas por una amistad que viene de lejos
Más allá de las opiniones estéticas, la imagen volvió a poner en valor una relación que atraviesa casi una década. Cazzu y La Joaqui se conocieron cuando la escena urbana todavía no ocupaba los primeros planos y cuando colaborar era más un acto de comunidad que una estrategia. Ay Papi marcó ese inicio y hoy funciona como documento de época.

Los comentarios celebratorios no tardaron en aparecer. Hubo quienes empezaron a cantar la letra apenas vieron la foto, otros hablaron de “cine” y de “turritas tumblr”, y muchos recordaron el contexto del freestyle y las competencias donde La Joaqui hacía dupla con otras referentes del under. La imagen también dejó ver detalles mínimos, como el cigarrillo en la mano de Cazzu, que dispararon lecturas irónicas y memes.

Como suele pasar, no todo fue cariño. En el hilo aparecieron mensajes ofensivos y descalificaciones que nada tienen que ver con la música ni con la historia de apoyo que las une. Sin reproducir ese contenido, vale decir que la publicación volvió a evidenciar cómo el éxito femenino en el espacio público sigue generando reacciones violentas en ciertos sectores.






















