En Santa Rosa, se encuentra disponible una biblioteca al paso para que las personas que caminan por esa cuadra, tomen un libro y puedan agregar propios.
Se trata de una caja de color blanca, ubicada sobre una pared, que contiene libros de distintos géneros, tamaños y sobre un cartón se lee: “Biblioteca. Podés sacar un libro, llevarlo, leerlo, devolverlo y también reponerlo con otro que vos tengas. Que disfruten. ¡Felices vacaciones!”.
La iniciativa la tomó una vecina, que la instaló en la intersección de Maestros Pampeanos y San Lorenzo, a una cuadra de la Avenida Luro, y forma parte del centenar de bibliotecas libres que funcionan en el país.
La consigna es sencilla. Cualquiera puede tomar un libro, pero lo fundamental es devolverlo y aún mejor, dejar un ejemplar propio en la biblioteca. La iniciativa promueve que se genere un recambio de títulos constante y de esta forma, fomentar la lectura.
Una propuesta que llegó para quedarse
En 2020 en Toay, se colocó la primera casita de madera en la esquina de Vigne y Mattiauda, a metros de la estación de trenes. La misma fue creada por la comisión vecinal del Barrio San Martín y su principal responsable fue Emilce Aimar. En septiembre del año pasado se instalaron otras cinco bibliotecas al paso, que fueron ubicadas en distintos lugares de la ciudad por la comuna.
Una está ubicada en el parque que linda con el Hospital Taladriz, otra dentro del Complejo Horacio del Campo, una más en el barrio FoProVi, una cuarta en la zona centro (en el Club Guardia del Monte) y finalmente otra en el Lowo Che, afuera del Club de Caza.