Un neurólogo habló sobre el daño que recibió Bastián Jérez, el nene de 8 años, en Pinamar: “Muy difícil de revertir”

El neurólogo Alejandro Andersson analizó el delicado cuadro de Bastián tras el choque en Pinamar.

Un neurólogo habló sobre el daño que recibió Bastián Jérez, el nene de 8 años, en Pinamar: “Muy difícil de revertir”
Pinamar: imputaron al padre de Bastián por el choque en que dejó al niño en grave estado (Gentileza)

El accidente que sucedió en la zona de La Frontera, en Pinamar, que involucró el choque de una camioneta y un vehículo UTV, trascendió a nivel nacional por el estado de salud de Bastián Jerez, el nene de 8 años afectado que pelea por su vida. El cuadro es complejo, y en La Nación+, el neurólogo Alejandro Andersson hizo un análisis de las implicancias médicas del caso.

Un diagnóstico neurológico complejo

El profesional dio una mirada realista, cruda y prudente sobre la situación del chico. Según su evaluación, el daño que sufrió es “muy difícil de revertir”, desde el punto de vista neurológico.

Andersson señaló que la mecánica del trauma desencadenó consecuencias inmediatas: “Desde el momento inicial del choque surgen varias cosas: la fractura de cráneo y luego una contusión y hemorragia cerebral”. Esto hace que las conexiones neuronales se vuelvan “muy difusas”, lo que empeora el panorama clínico general.

Neurólogo.
Neurólogo.

El riesgo de la presión intracraneal

Uno de los puntos más delicados descriptos por el médico refiere a la circulación del líquido cefalorraquídeo. Andersson subrayó que la mayor complicación en este tipo de casos suele ser una hemorragia intraventricular, la cual puede obstruir los espacios por donde fluye este líquido vital.

Para explicar el problema, el neurólogo sumó datos precisos: aunque el cuerpo humano tiene unos 150 mm de este líquido, el organismo fabrica cerca de medio litro por día, lo que implica una circulación constante y abundante. “Si se tapa algún conducto, rápidamente la presión intracraneal aumenta y eso agrega daño”, señaló el experto, subrayando por qué es crucial controlar esta variable.

En este contexto, se explicó la función de la válvula craneal colocada a Bastián, quien ya atravesó su quinta intervención quirúrgica. Este dispositivo permite una “derivación externa”, liberando el líquido para disminuir la presión dentro del cráneo, la cual se ve agravada por el golpe, la inflamación y los hematomas.

La respuesta a los estímulos y la esperanza

A pesar de la severidad del “momento agudo” que transita el paciente, el monitoreo constante ofrece señales que los médicos vigilan de cerca. Andersson remarcó la importancia de evaluar la reactividad del niño: “Siempre hay que evaluar la reactividad que tiene el paciente: si abre los ojos, el estado de las pupilas, si responde al estímulo verbal o al dolor”.

Finalmente, en medio de la cautela que exige el caso, el neurólogo identificó un patrón que permite mantener la esperanza: la edad de Bastián. “Los cerebros jóvenes tienen más plasticidad”, afirmó Andersson, sugiriendo que la capacidad de adaptación del cerebro infantil es superior a la de un adulto, aunque insistió en que la prioridad absoluta ahora es superar la etapa crítica actual.

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