Alcohol al volante en CABA: las insólitas reacciones de los conductores en controles de alcoholemia durante Año Nuevo

El registro más alto correspondió a un conductor que presentó 2,62 gramos de alcohol por litro de sangre.

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Durante los operativos de tránsito desplegados por Año Nuevo en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, 38 automovilistas dieron positivo en los controles de alcoholemia y se les retuvo la licencia de conducir. En ese marco, varios de ellos apelaron a llamativas excusas para intentar esquivar las sanciones.

Las situaciones quedaron registradas en videos grabados por los propios agentes, donde se puede ver a los conductores sometiéndose al test. Tras confirmarse el resultado positivo, muchos intentaron persuadir al personal de control para evitar la multa correspondiente.

Del viernes 28 de febrero al martes 4 de marzo en todas las rutas nacionales y provinciales que surcan suelo jujeño habrá controles de alcoholemia.
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Tras ser notificados por los agentes de tránsito de que en la Ciudad de Buenos Aires el límite permitido es de 0,5 gramos de alcohol por litro de sangre, los conductores recibían las indicaciones correspondientes para realizar el test y, a continuación, se daba inicio al control de alcoholemia.

Estas son las reacciones durante los controles de alcoholemia en CABA

Antes de someterse al test de alcoholemia, uno de los automovilistas intentó justificar su estado con una particular explicación: “Me operaron en abril del pulmón y me falta uno, así que estoy con capacidad reducida”, sostuvo.

Lejos de aceptar el argumento, la agente de tránsito le respondió con firmeza y le indicó cómo continuar con el procedimiento: “Sacate si querés el cinturón de seguridad, descendé el vehículo, así tenés más caudal de aire”. Finalmente, el control arrojó un resultado positivo de 0,62 gramos de alcohol en sangre y tanto el conductor como los tres acompañantes debieron retirarse del lugar a pie.

En otro de los controles, una mujer que circulaba con su beba en el vehículo reconoció: “Brindé, tomamos vino y fresita”, luego de que el test marcara 0,97. Previamente, había intentado justificarse ante la agente al explicar que trasladaba a una persona que “se rompió el brazo”.

Tras confirmar el resultado, la agente le informó el procedimiento a seguir: “Dio positivo en alcoholemia. Se va a retener el vehículo y va a ser llevado a una playa de acarreo. Se le va a retener la licencia y se le va a dar una licencia provisoria”.

Además, remarcó la gravedad de la situación al advertirle: “Si usted va a tomar alcohol no tiene que manejar, porque no solamente pone en riesgo su vida, sino que pone en riesgo la vida del bebé”.

Ante la consulta de una agente, otro conductor reconoció sin rodeos su estado. “Tengo los 20 pejerreyes ahí y ya sé que ya está, sáquenme el auto que ya está”, admitió con crudeza antes de realizar el test de alcoholemia.

El resultado fue contundente: 1,75 gramos de alcohol en sangre. “Dio positivo en alcoholemia, se te va a labrar un acta contravencional, el vehículo va a ser remitido a una playa de acarreo...”, le explicó la agente al informarle las sanciones correspondientes.