La ciudad de Rosario amaneció con un escenario de tensión en el sector de transporte. Por primera vez en la historia desde que la aplicación desembarcó en la región, los choferes de Uber iniciaron una medida de fuerza que consiste en un “apagón” de la aplicación y una movilización masiva. El reclamo central apunta directamente a la rentabilidad del servicio, la cual se ha visto pulverizada por la inflación y el aumento de los costos operativos en los últimos meses.

El malestar de los trabajadores no es nuevo, pero alcanzó su punto crítico esta semana. Los conductores denuncian que las tarifas base están congeladas desde hace casi dos años, mientras que el mantenimiento de los vehículos, los seguros y el combustible han sufrido incrementos exponenciales. Según los referentes del sector, hoy resulta prácticamente imposible sostener el servicio bajo las condiciones económicas impuestas por la empresa internacional.
Un reclamo que paraliza la movilidad rosarina
La protesta no solo afecta a quienes buscan generar ingresos, sino que ha generado fuertes demoras para los miles de usuarios que dependen de la plataforma diariamente. Los choferes exigen una actualización urgente de los valores de referencia y una reducción en las comisiones que la app retiene por cada viaje. “Trabajamos a pérdida”, aseguran desde las filas de manifestantes que se concentraron en puntos estratégicos de la ciudad para visibilizar la precarización laboral que denuncian.
A diferencia de los taxistas, los conductores de Uber en Rosario se encuentran en una situación de desamparo legal, ya que la actividad no está formalmente regulada por el municipio. Esto agrava el conflicto, dado que no cuentan con un marco de paritarias ni una mesa de negociación oficial para discutir los aumentos. La movilización busca, además de la suba de precios, que las autoridades locales tomen cartas en el asunto ante el vacío normativo que persiste.
¿El fin de las tarifas económicas en Rosario?
El desenlace de este conflicto podría marcar un precedente para otras aplicaciones de movilidad en el país. Si Uber accede a la actualización de las tarifas congeladas, el costo de viajar por la ciudad sufrirá un ajuste inevitable para el bolsillo del consumidor. Por otro lado, los trabajadores advierten que, de no obtener una respuesta satisfactoria, las medidas de fuerza se profundizarán, lo que podría derivar en una escasez permanente de autos disponibles en la aplicación.
En definitiva, Rosario se convierte hoy en el epicentro de una lucha por la supervivencia económica en la era de las plataformas digitales. La comunidad observa con atención cómo evoluciona este paro histórico, mientras el debate sobre la regulación del transporte privado vuelve a instalarse con fuerza en el Concejo Municipal.





























