Pablo Carrizo, el dirigente social que fue la sorpresa de la elección municipal de Río Cuarto y consiguió dos lugares en el Concejo, renunció a su banca. Su partido, Respeto, se declara en contra de los políticos que buscan perpetuarse en el poder.

Tal como había prometido en campaña, él y la edil Jimena Segre, en la mitad del mandato serán reemplazados por Franco Altamirano (ambientalista) y Patricia Muñoz, trabajadora social que desarrolla el proyecto "Los Orillas" a la vera del río.  Asumirán el 7 de diciembre.

Pablo Carrizo dijo que seguirá realizando tareas comunitarias con la máquina que compraron con sus ahorros de sueldos. Los ediles de respeto cobran 15 mil pesos en lugar de los más de 50 mil que perciben el resto de los concejales. La diferencia la utilizan para impulsar emprendimientos y realizar trabajos comunitarios.

Carrizo volverá a su puesto de enfermero en el Nuevo Hospital. Dijo irse tranquilo de la función pública pero lamentó que de 50 proyectos presentados sólo les aprobaron uno, que no se puso en práctica aún.

Pablo Carrizo desde que era adolescente eligió irse a vivir a la villa para ayudar a los niños más humildes, hizo campaña por las redes sociales y pintando y reparando plazas y espacios municipales.