La investigación por el crimen de Érika Antonella Álvarez (25) sumó en las últimas horas un avance central: la detención, en la localidad bonaerense de Pilar, de un hombre de 51 años, identificado como Felipe Sosa, señalado como principal sospechoso y que permanecía prófugo.
El caso se activó el jueves 8 de enero de 2026, cuando un llamado al 911 alertó sobre la presencia de un cuerpo sin vida en un basural de Manantial Sur, en la intersección de William Bliss y Gerónimo Helguera. A partir de ese momento, la pesquisa quedó en manos de la División Homicidios de la Policía de Tucumán, con intervención del Ministerio Público Fiscal.
Según el parte oficial, las tareas permitieron reunir indicios, confirmar que el sospechoso había salido de la provincia y coordinar un operativo con el Ministerio de Seguridad de la Nación y la Policía Federal Argentina para concretar la captura.
Sobre el hombre pesaba una orden de captura nacional e internacional, y ya se iniciaron los trámites para su traslado a Tucumán.
La causa, que inicialmente estuvo a cargo de la fiscal María del Carmen Reuter, es conducida actualmente por el fiscal Carlos Picón, mientras continúan las diligencias para reunir pruebas y sostener la acusación en sede judicial.
Sosa es un exmilitar y vinculado a una empresa de seguridad privada radicada en Tucumán. Esos datos forman parte de reconstrucciones periodísticas y de lo expresado por la querella, mientras el expediente avanza con medidas reservadas.
Con el detenido a disposición de la Justicia, la expectativa inmediata pasa por la imputación formal y por esclarecer el rol de terceros, si los hubiera, además de reconstruir las horas previas a la muerte de Érika Antonella Álvarez.


























