Inmersos en nuestra vida, nuestra vorágine, nuestras preocupaciones, hay preguntas que no nos hacemos. Hace unos días, una frase en X nos interpeló: “Crecen. Cumplen 18. Y de pronto el hogar deja de ser su casa”. ¿Qué pasa con los adolescentes que no pudieron ser adoptados?
Andrea Rivero, activista por la adopción de niños grandes, encabeza una colecta desde sus redes para apoyar a Casa Resilientes, un espacio que acoge a un grupo de chicas que debieron dejar los hogares en donde crecieron esperando, sin resultado, una familia que las adopte.

Mediante Andrea, Vía País dialogó con Victoria Constanzo, directora de Casa Resilientes, quien nos detalló cómo funciona este lugar que tiene como principal objetivo respaldar a las chicas, ayudarlas en la búsqueda de su independencia y garantizarles que un futuro próspero les espera.
¿Qué es Casa Resilientes?
“Casa Resilientes es una casa de preegreso, que lleva dos años desde su apertura y está en el barrio de Palermo. Se encuentra destinada al acompañamiento y cuidado de jóvenes adultos sin cuidados parentales, quienes han crecido y alcanzado la mayoría de edad en el sistema de cuidados alternativos y que, al egresar de los hogares convivenciales donde residieron durante su infancia y adolescencia, se enfrentan hoy al enorme desafío de construir un proyecto de vida autónomo por fuera del sistema de protección", explica Victoria.

La casa aloja a 9 jóvenes de 18 a 21 años de edad, por un plazo estimativo de un año. Actualmente viven allí 9 chicas.
En la casa no están solas: continúan acompañadas de personas que las orientan ante los nuevos escenarios que se les presentan. “Hay un equipo técnico y un grupo de operadores que están presentes para acompañar los desafíos que trae la autonomía: tomar decisiones, asumir responsabilidades adultas, organizar la vida cotidiana y construir un proyecto de futuro. Desde la escucha, la cercanía y el respeto por los tiempos de cada una se ofrece apoyo emocional, orientación y sostén para que el camino hacia la adultez pueda vivirse de la forma más cuidada y posible", agrega la directora. El equipo está conformado por psicóloga, trabajadora social y una consultora psicológica.
Esta casa en particular aloja en este momento a 9 mujeres, chicas mayores de 18 años. Existen también dos casas de preegreso, que trabajan los mismos objetivos contando con “población mixta”: Casa Puente y Casa de la Juventud, este último fue el primer proyecto de este tipo.
Cómo es la transición a un hogar de preegreso
Las jóvenes llegan a la casa derivadas por el Consejo de Niños, Niñas y Adolescentes, a través del Programa de Acompañamiento al Egreso (PAE). “Este programa comienza a trabajar con ellas mientras todavía viven en los hogares convivenciales y, junto con los equipos de esos hogares, evalúa cuál es el momento adecuado para que puedan pasar a una casa de preegreso", explica Constanzo.

Según indica la directora, la mayoría de edad suele ser una variable clave en esta decisión, pero también se considera “el proceso personal de cada joven” y si es el momento oportuno para “continuar el camino hacia la autonomía en el marco del alojamiento en una casa de preegreso”. “El objetivo es que lleguen cuando realmente puedan aprovechar este espacio y se sientan preparadas para dar ese siguiente paso”, explica.
Convivir y compartir desafíos
“La casa cuenta además con un reglamento de convivencia elaborado y acordado por todas las personas que forman parte del espacio, donde se establecen pautas claras y compartidas para garantizar una vida comunitaria respetuosa y cuidada", resalta.
Pero hay otra cosa que pesa más que las reglas en Casa Resilientes: la experiencia colectiva. “Es un valor central por tratarse de la última experiencia de acompañamiento antes de la vida independiente. El sostén principal no proviene del equipo de adultos a cargo, sino del grupo de pares. Esa compañía entre jóvenes que atraviesan desafíos similares, miedos, dudas, soledad y el entusiasmo por lo nuevo, se vuelve fundamental en la construcción de un proyecto de vida autónomo", señala Contanzo.
Saber que a su lado tienen a alguien que atraviesa la misma o muy similar situación ayuda en la transición. “Los bloqueos o ansiedades que aparecen se atenúan cuando encuentran en otra joven una mirada comprensiva, alguien que entiende de qué se trata y lo que representa el egreso de las instituciones de cuidado. En ese sentido, ‘cruzar la puerta’ hacia la independencia de forma acompañada se vuelve un proceso más accesible, posible y menos solitario", explica.
Cuáles son los primeros desafíos de las jóvenes en la Casa
Si bien en Resilientes se no se habla de “obligaciones”, hay ciertos objetivos que son “fundamentales para la autonomía”.
“Muchas veces nos toca apoyar a las jóvenes en la finalización de sus estudios secundarios, ya que cerrar esa etapa es un paso importante para su futuro”, cuenta Constanzo.
Además, teniendo en cuenta la edad, otro de los desafíos, sino el más importante, es la inserción laboral. “Las acompañamos en la búsqueda de empleo, en el armado de CV, en entrevistas y en los primeros pasos dentro del mundo del trabajo”, destaca.
La formación, ya sea educativa o en oficios, es otro aspecto que impulsan desde la casa, ya que todo experiencia de aprendizaje “fortalece sus oportunidades y su confianza para construir una vida autónoma”.
“Este acompañamiento lo realizamos tanto puertas adentro del proyecto como también a través de la articulación con redes y organizaciones que se suman para ofrecer talleres, capacitaciones y apoyos específicos según las necesidades y desafíos de cada joven”, dice la directora.
Cómo ayudar a Casa Resilientes
“Creemos que el acompañamiento que brindamos es realmente efectivo cuando puede garantizar oportunidades reales de inclusión. En este punto, el contacto con la comunidad es fundamental ya que nos encontramos en una búsqueda activa de redes de apoyo comunitarias, institucionales y sociales", comenta Constanzo.

A los fines prácticos, en Casa Resilientes necesitan: empresas que ofrezcan oportunidades laborales, becas estudiantiles y de oficios. Asimismo, requieren contactos para soluciones habitacionales: viviendas posibles, inmobiliarias y residencias que faciliten la tarea de la búsqueda de vivienda de las jóvenes.
“Por otro lado, buscamos ampliar nuestro grupo de voluntarios para que puedan brindar apoyo en distintas áreas, como la asesoría académica, cursos en educación financiera y acompañamiento en la planificación económica”, detalla Constanzo.
Otro aspecto fundamental que menciona Constanzo es el apoyo en donaciones para las mudanzas, especialmente para las jóvenes que egresan y necesitan equipar sus primeras viviendas. “Y dar sus primeros pasos hacia la vida independiente”, concluye la directora.
Instagram: @casaresilientes
Para aportar a la colecta de Navidad que lleva adelante Andrea Rivero (en X @CasifuiRaul), enviar donaciones al alias: andrea.rivero
































