Un supuesto afilador de cuchillos le hizo el cuento del tío

Un joven contó cómo fue el ardid mediante el cual un hombre que se ofreció para afilar un cuchillo terminó amedrentándolo y sacándole dinero.

Un supuesto afilador de cuchillos le hizo el cuento del tío
Bicicleta de afilador\u002E

Suena el portero.

Hola maestro, ando afilando cuchillos. ¿Me podrías ayudar con alguno que tengas para afilar?

¿Cuánto cuesta la afilada?

25 pesos.

Bueno, ahí bajo.

Por el balcón pudo ver la bicicleta del afilador en la vereda, por lo que tomó un cuchillo desafilado, agarró 50 pesos, y bajó. “Mientras afilaba mi cuchillo, hacía preguntas sobre mi vida. Demasiadas preguntas. Tantas que ya no sonaba amistoso, sino más bien invasivo”, describe el joven, que vive en un edificio céntrico de la ciudad de Córdoba.

El afilador le advirtió que iba a tener que rebajar el cuchillo para luego pulirlo, y el joven accedió. “De pronto me dice ‘mirá como quedó’, y me acerca el cuchillo de manera intimidante. No lo estaba presentando, lo estaba empuñando”, cuenta el muchacho, que prefirió mantener su nombre en reserva. Después de acercárselo a la cara, lo puso en un canasto en la parte delantera de la bicicleta, y de mala manera le espetó: “Ahora págame el trabajo, papá”.

Sin dudarlo, el joven le alcanza 50 pesos, pero el afilador le apunta que le estaba pagando mal. “Si, ya sé, te estoy dando de más porque tu trabajo lo vale”, le explica el joven con amabilidad. Su sorpresa fue cuando el afilador le dijo que le estaba dando “de menos”.

“No te dije 25 pesos, te dije 325 pesos”.

Un poco confundido, pero aceptando que podría haber escuchado mal, el joven subió al departamento a buscar 300 pesos. Sin embargo, el hombre le reclamaba aún más dinero.

Afilador: –Todavía te falta plata papá, al cuchillo no te lo devuelvo hasta que me pagues todo
Joven: –Pero si te estoy dando $25 de más, no falta plata
Afilador: –Te dije que iba a afilarlo, rebajarlo y pulirlo, y que era todo lo mismo. O sea, 325 cada trabajo. Así que si querés tu cuchillo, págame todo. 
Joven: –No es lo que me dijiste, te estas aprovechando y no tengo ese dinero
Afilador: –Andá y pedile a los vecinos, porque al cuchillo no te lo devuelvo hasta que me pagues. Conseguime al menos 300 pesos más, y al resto lo busco mañana. Ya sé dónde vivís, y paso siempre por acá.

Para entonces, el tono había perdido todo rasgo de amabilidad, y lo que al principio parecía intimidante se había convertido en una expresa amenaza, según pudo reconstruir el damnificado en diálogo con Día a Día. El joven entró, buscó al portero, y le explicó la situación. Entre llamar a la Policía o darle al supuesto afilador lo que pedía, optó por la segunda opción. "Me dio miedo, pensaba que si la Policía llegaba en ese momento, yo iba a quedar muy expuesto. Preferí darle el dinero y que se fuera", asegura.

“Le di 300 pesos más, pero se hacía el enojado. Nos decía que si íbamos a requerir sus servicios en un futuro le pagásemos lo que correspondía. Yo le dije que me estaba estafando, que no había manera de que pretendiera cobrar 975 pesos por afilar un cuchillo que debe costar 400 pesos. Agarró los otros 300 pesos y, de mala gana, se fue”, relata el joven.

El episodio ocurrió el jueves 12 de octubre, en un edificio cercano a la Plaza de la Intendencia. El damnificado por el cuento del tío afilador prefirió no radicar la denuncia, pero sí quiere alertar a los vecinos para que no caigan en el ardid del falso afilador.

Según la descripción que aportó, el hombre tiene alrededor de 35 años, y varios tatuajes en la muñeca y en el cuello que “no parecían tatuajes profesionales”. También contó que no tenía la clásica “flauta" con la que suelen identificarse los afiladores y que, por cierto, el trabajo que hizo en el filo de su utensilio fue bastante desprolijo.

“Lo destruyó al cuchillo, pero yo quería recuperarlo por su valor afectivo”, concluyó el joven.