En un innecesario intento por ingresar gratis al Youngor Wildlife Park de Ningbo, China (a 200 kilómetros de Shanghai), un hombre murió al ser brutalmente atacado por un tigre.
El individuo, de 50 años y de apellido Zhang, había acudido al zoológico con su esposa, sus dos hijos y un matrimonio amigo de la familia.
En las imágenes se observa cómo Zhang quiere escaparse de las agresiones de los felinos a las patadas, pero su voluntad termina siendo en vano.
Pasados varios minutos desde el comienzo del ataque, las autoridades del recinto dispararon una bengala para disuadir a los tigres pero uno de ellos jamás soltó a su "presa". Tuvieron que sacrificarlo para recuperar el cuerpo del hombre.
A raíz del deceso de Zhang, la organización ecologista PETA (siglas de "Gente por un Tratamiento Ético de los Animales") criticó la existencia de tigres encerrados en zoológicos y pidió al público que "se alejen de cualquier lugar que muestre animales para satisfacer la curiosidad de los humanos".
"Estos ataques de grandes felinos a humanos, que ocurren con triste frecuencia, muestran el profundo nivel de estrés, ansiedad y agitación que viven estos animales cada día de su vida", condenaron en el comunicado.






























