El miércoles 21 de enero, luego del repechaje, MasterChef Celebrity retomó su formato habitual y propuso un desafío especial: cocinar en parejas. Entre los invitados que pisaron las mesadas apareció un dúo que llamó la atención desde el primer minuto. Rusherking ingresó al certamen acompañado por Khea, su amigo de hace años, y el reencuentro no pasó desapercibido.
La consigna fue exigente: preparar diez viandas de costillitas de cerdo con batatas al horno. Desde el arranque, ambos se mostraron compenetrados, con códigos compartidos y un ida y vuelta constante. Entre risas y comentarios cruzados, intentaron sostener el clima relajado mientras el reloj avanzaba.

Durante la presentación, explicaron la idea del plato frente al jurado. “Tiene dos salsas”, detallaron. Una llevaba salsa blanca con portobellos, morrón verde, cebolla y ajo. La otra combinaba barbacoa, miel, morrón y soja. Ante la consulta, aclararon sin vueltas: “Con barbacoa comprada, la que había ahí. Sí, nos regalaron”.

La devolución del jurado y el momento más tenso
Cuando llegó el momento de probar, los nervios se hicieron evidentes. “Sentimos que está rico”, dijeron, aunque admitieron estar “re zarpados” por quedar para el final. “Estamos perseguidos”, sumaron, dejando en claro el clima de expectativa que se vivía en la cocina.
El jurado destacó la creatividad y la intención del plato, pero no dejó pasar los errores. “La elección de los ingredientes es interesante, la batata y el portobello. Pero quedaron como blandos los portobelos”, señalaron. La crítica fue directa y técnica: faltó dorado y textura. Rusher y Khea escucharon atentos y respondieron con honestidad: “Aceptamos y coincidimos”.
Otra devolución apuntó a la cocción general. “Tiene dificultades al cortarlo porque está muy cocida y el problema es lo que le sucedió con el hongo, que parece un hongo sacado de un frasco”, lanzó uno de los jurados. Lejos de enojarse, ambos redoblaron la apuesta con humor. “Coincidimos”, repitieron, sin perder la calma.

Incluso en medio de la tensión, apareció el chiste. “Betular siempre se siente re zarpado”, deslizaron entre risas, y cerraron el momento con una frase que resumió todo: “Que vengan las críticas. Lo vamos a defender”.





















