Un crimen que denota un feroz ensañamiento sacude al sur de Tucumán: el hallazgo del cuerpo mutilado de un hombre en una zona rural de Aguilares.
El escenario es un camino vecinal sin tránsito habitual, donde la falta de cámaras y la dispersión del terreno vuelven cada pista más valiosa.
Un aviso cerca de la medianoche
El primer alerta se activó alrededor de las 23 del lunes 12 de enero, cuando dos pescadores que circulaban por el sector se toparon con el cuerpo en “Camino Viejo”, un corredor de tierra que atraviesa fincas y plantaciones. La Policía preservó la escena hasta la llegada de la fiscalía y los equipos técnicos.
Identificación y primeras pericias
Con el correr de las horas, familiares confirmaron la identidad: Javier Ariel Sarmiento, de 50 años. Según los primeros datos recogidos en el expediente, había salido cerca de las 19 desde la casa de un hermano y no volvió a su domicilio.
En el lugar trabajó el ECIF junto a personal de la Unidad Fiscal de Homicidios del Centro Judicial Concepción, en una jornada que combinó relevamiento de huellas, documentación y búsqueda de elementos asociados al ataque.
Los primeros análisis de Fiscalía
De acuerdo con lo informado por el fiscal Fabián Assad, la hipótesis principal apunta a un ataque sorpresivo por la espalda y en el mismo sitio donde fue encontrado el cuerpo.
Según las fuentes del caso, el cuerpo estaba posicionado boca abajo y presentaba tres lesiones: dos heridas en el cráneo, en la zona de la nuca, y un corte “limpio” en la muñeca de su mano derecha. En el mismo reporte se indicó que se estima el uso de un elemento contundente con un filo considerable.
En esa línea, Asad remarcó que “No creemos que fue un robo”, y que se trabaja sobre líneas investigativas que por ahora se mantienen bajo reserva.
El mismo reporte indicó que, pese a rastrillajes posteriores, no apareció la mano amputada, un dato que mantiene abierta la reconstrucción fina de la secuencia y el posible recorrido del agresor.
Un escenario difícil: campo abierto y pocas cámaras
El punto del hallazgo, conocido como “Camino Viejo”, presenta varias dificultades para el peritaje: un rústico camino vecinal, baja circulación de gente y ausencia de vigilancia por cámaras. En ese contexto, la investigación se apoya en pericias, entrevistas y el seguimiento de los movimientos previos de la víctima.
























