El sábado alrededor de las 21 comenzó la intensa búsqueda de un joven de 17 años que se había extraviado bajando de la Reserva Natural Urbana La Zeta. Iba acompañado por un amigo que, en estado de ebriedad, consiguió llegar a la casa de su abuela y advirtió que lo "perdió" pero no podía precisar un lugar exacto.
Los rastrillajes fueron desde la RNU hasta los barrios Cañadón de Bórquez y Estación. Sin embargo, las dificultades del terreno y la nula visibilidad nocturna hicieron imposible extender la búsqueda durante toda la madrugada. Cerca de las 2 de la madrugada Bomberos, Policía y Gendarmería interrumpieron el operativo que se reanudó en cuanto amaneció.
En la mañana del domingo se sumó también personal del grupo de voluntarios de Búsqueda y Rescate Esquel, Ejército y Parques Nacionales, con la coordinación de Protección Civil de la municipalidad. Aproximadamente a las 10:20 fue encontrado el cuerpo sin vida del joven. Se estima que cayó entre 70 y 80 metros por un precipicio ubicado entre La Zeta y el Cañadón de Bórquez.
Todo indica que la muerte se produjo a causa de los golpes provocados por la caída. Intervino la fiscal de turno, María Bottini, y el médico forense, mientras que Policía Científica levantó otros elementos como el celular y la gorra que llevaba puesta. Pasado el mediodía el cadáver fue retirado frente al desconsuelo de sus familiares que se encontraban en el lugar y trasladado a la morgue judicial para la autopsia correspondiente.