Qué quiere decir que una persona no se levanta de la silla para saludar, según la ciencia

Un estudio hecho por expertos reveló cómo es el comportamiento de los individuos que se quedan quietos y no se paran para saludar.

Qué quiere decir que una persona no se levanta de la silla para saludar, según la ciencia
Durante las reuniones sociales, la forma de saludar transmite mensajes sobre el respeto y la disposición hacia los demás.

En épocas de fiestas de fin de año, es normal que muchas personas se reúnan con viejos conocidos, tengan que saludar. Sin embargo, existen varias teorías sobre qué es lo que ocurre con los individuos que no se paran para saludar y la ciencia encontró una explicación psicológica.

El saludo es uno de los gestos sociales más observados en reuniones familiares, encuentros laborales y otros eventos formales. Para la psicología y las guías de etiqueta, la forma en que se realiza este acto transmite información relevante sobre el respeto, la disposición y la percepción de los demás hacia quien llega. Los expertos han analizado cómo la decisión de permanecer sentado o levantarse influye en la interpretación social del comportamiento y en la construcción de la imagen personal. De acuerdo con estudios sobre protocolo y comportamiento, la costumbre de ponerse de pie para saludar sigue siendo la norma en la mayoría de los contextos, ya que simboliza atención y cortesía hacia el otro.

Las investigaciones muestran que aquellos que optan por no levantarse pueden ser percibidos como distantes, poco atentos o incluso arrogantes, salvo en situaciones donde existen condiciones específicas que justifiquen la excepción. Diferentes organismos y especialistas en etiqueta remarcan la importancia de entender el valor simbólico del gesto para evitar malentendidos y favorecer relaciones más equilibradas.

Significado social y psicológico de saludar sin levantarse

Según la psicología y el protocolo social, saludar a una persona sin levantarse puede ser interpretado en muchos contextos como una muestra de desatención o superioridad. La experta en etiqueta Candace Smith sostiene que este gesto “no solo formaliza el encuentro, sino que también muestra disposición y apertura corporal”, lo que contribuye a establecer una interacción más igualitaria. El apretón de manos o el saludo realizado desde la silla tiende a percibirse como menos formal y puede resultar incompleto en términos de comunicación no verbal.

La diferencia entre saludar sentado o de pie puede influir en la percepción de cortesía y atención en encuentros laborales y familiares.
La diferencia entre saludar sentado o de pie puede influir en la percepción de cortesía y atención en encuentros laborales y familiares.

El Instituto CAECBA reconoce que la costumbre de ponerse de pie está vinculada a la precedencia social. Según el especialista Rubén Alberto Gavaldá y Castro, “si llega una persona de mayor jerarquía, edad o autoridad, corresponde levantarse e incluso hacer el gesto de ceder el asiento”. Este acto es visto como una señal de deferencia, un valor central en el protocolo contemporáneo. Por el contrario, permanecer sentado puede interpretarse como una falta de interés o educación, a menos que existan razones justificadas.

Excepciones, salud y contexto histórico

Existen situaciones en las que no es obligatorio levantarse para saludar, como cuando la visita implica a personas con menor precedencia o cuando existe una relación de familiaridad consolidada. En estos casos, permanecer sentado es socialmente aceptado y no suele generar una interpretación negativa. Gavaldá y Castro explica que “una persona de alta jerarquía social o familiar puede permanecer sentada si recibe el saludo de alguien a quien ya conoce y que ocupa un nivel inferior en la escala de precedencias”. Sin embargo, muchas personas igualmente prefieren ponerse de pie para reforzar el clima de cordialidad.

La excepción más clara se presenta cuando hay dificultades de movilidad o razones de salud. Desde las guías de etiqueta de Candace Smith se recomienda realizar una explicación breve y cortes en estos casos, para mantener el respeto y evitar malentendidos. La costumbre de saludar de pie tiene raíces históricas: en el pasado, las autoridades permanecían sentadas para marcar superioridad, mientras que el acto de levantarse se asociaba a una muestra de vulnerabilidad o respeto. En la actualidad, el gesto sigue siendo interpretado como un indicador de buena educación y consideración por los demás.