La leche condensada es uno de esos básicos dulces que levanta cualquier postre, pero también uno de los productos que más subió de precio en góndola. Por eso, cuando una receta casera promete resolverlo en pocos pasos y con resultados confiables, internet hace lo suyo. Esta preparación, compartida por el usuario @FMilanessi, sorprendió por lo fácil, barata y rendidora que es.
Lo mejor es que no necesitás técnicas raras ni equipamiento especial. Con paciencia, fuego bajo y cuchara en mano, podés lograr una leche condensada espesa, brillante y con ese color característico que la vuelve irresistible. Además, se puede guardar varias semanas en la heladera o en frascos esterilizados, lista para usar cuando la necesites.

Qué ingredientes se necesitan para hacer leche condensada casera
Opción clásica
- 1 litro de leche
- 250 g de azúcar
Opción rápida
- Leche en polvo
- Azúcar
- Agua(las cantidades se ajustan según la versión express)

Paso a paso, cómo preparar leche condensada casera
Opción 1: método tradicional
- Colocá la leche en una olla y llevá a hervor.
- Cuando rompa el hervor, agregá el azúcar.
- Bajá el fuego al mínimo y cociná entre 20 y 25 minutos.
- Revolvé constantemente para evitar que se pegue o se queme.
- Observá cómo la mezcla reduce y toma un color más cremoso.
- Retirá del fuego cuando haya reducido casi a la mitad.
- Enfriá rápido con un baño María inverso, colocando la olla en un bowl con hielo.
Opción 2: método rápido
- Mezclá leche en polvo, azúcar y agua según la proporción indicada.
- Procesá o cociná hasta integrar y espesar.
- Volcá directo en un frasco limpio y dejá enfriar.
Una vez lista, podés usarla para postres, cafés, rellenos o simplemente guardarla. Si la envasás caliente en frascos esterilizados y los cerrás bien, al enfriar se genera vacío. En heladera, dura aproximadamente tres semanas sin problema.




















