La ficción digital pisa cada vez más fuerte en Argentina y empuja nuevos cruces entre artistas de distintos mundos. En ese escenario apareció Tilf, la serie vertical de Olga que mezcla drama, erotismo y vínculos incómodos, protagonizada por Gimena Accardi y Seven Kayne. Antes incluso del estreno, algunas fotos del detrás de escena dispararon rumores de romance entre ambos y encendieron la conversación mediática.
Por primera vez, Seven Kayne decidió hablar del tema en una entrevista y bajó el tono a la polémica. Consultado sobre si existió algo real con Accardi, fue directo: “No, no, no, todo, todo serie, todo serie. Todo lo que se vio siempre era el set de los rodajes”. Según explicó, la confusión arrancó cuando una imagen de un ensayo se filtró antes del anuncio oficial del proyecto y el tema escaló rápido.

El músico también reconoció que el ruido mediático terminó funcionando como impulso para la ficción. “Anunciemos la serie. Y después también quedó como: ‘Bueno, igual está bueno para la serie’”, contó, sin vueltas. Lejos de incomodarse, entendió que el interés del público iba en línea con la narrativa que Tilf propone.

Seven Kayne y Gimena Accardi, ficción, deseo y exposición
Tilf marca el debut actoral de Seven Kayne y muestra a Gimena Accardi en un rol intenso, además de su faceta como creadora y directora junto a Agustina Navarro. La historia juega con el límite entre lo permitido y lo incómodo, y uno de sus ejes es justamente el vínculo entre una mujer mayor y un alumno, un punto que el propio artista destacó.

“El chiste un poco de la serie es esto de la profesora con el alumno, entonces que se hable un poco de la relación de la mujer más grande venía de la mano de la narrativa de la serie. Entonces, por ese lado está copado”, explicó. En ese sentido, los rumores no resultaron ajenos al concepto del proyecto.
Sobre la exposición mediática y el impacto personal, Seven Kayne se mostró relajado. Contó que todo explotó muy rápido: “La primer foto fue en un ensayo. Entre que la subió, a las dos horas estábamos en LAM”. Aun así, remarcó que si la versión no hubiera estado ligada a una ficción, la situación habría sido distinta.

“Si no iba de la mano con la serie, iba a ser otra cosa, obviamente”, reflexionó. Pero en este caso, entendió el contexto y no lo vivió como un conflicto. Incluso admitió, entre risas, que el ruido les vino bien: “Claro, por eso. Nada, re tranca”.





















