A pesar de la incesante lluvia, las calles de la provincia fueron testigos de una de las manifestaciones más conmovedoras y firmes del año. En conmemoración del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, miles de tucumanos se unieron en una marcha cargada de emociones y reivindicaciones, recordando a las víctimas de la última dictadura cívico-militar y reafirmando el compromiso con la democracia y los derechos humanos.
La movilización, organizada por entidades de derechos humanos, sindicatos, partidos políticos y diversas agrupaciones sociales, además de la ciudadanía autoconvocada, inició en la esquina de Santa Fe y Junín, un punto significativo que rememora la ex Jefatura de Policía, tristemente conocido por haber sido uno de los centros clandestinos de detención más temidos de la dictadura. Desde allí, los manifestantes caminaron con determinación hacia la Plaza Independencia, uniendo sus voces en el clásico grito de “Nunca Más”, un eco vibrante de resistencia y memoria que se alzó con fuerza en cada paso.

A lo largo del recorrido, el clima no impidió que las consignas y banderas ondearan al viento, como un recordatorio de la lucha que continúa por la verdad y la justicia. En los rostros de los participantes, especialmente de los más jóvenes, se reflejaba el compromiso con la memoria histórica, mientras que mensajes de rechazo al negacionismo resonaron en cada rincón de la ciudad. La marcha no solo fue un acto de recuerdo, sino también una clara postura contra cualquier intento de relativizar los horrores de la dictadura.
A medida que avanzaban, los participantes reafirmaron su compromiso con la defensa de los derechos humanos, recordando que la impunidad y el olvido no pueden prevalecer. La lluvia, lejos de ser un obstáculo, se convirtió en un símbolo de la resiliencia de quienes no olvidan, de aquellos que saben que la memoria es la única vía para que los crímenes de lesa humanidad no se repitan.

La jornada culminó con un acto central en la Plaza Independencia, donde se leyó un emotivo documento y se ofreció un homenaje a las víctimas. La multitud que se agolpó en la plaza, aún bajo la lluvia, evidenció la profunda convicción de la sociedad tucumana de mantener viva la memoria y seguir luchando por la verdad y la justicia. En cada palabra pronunciada, en cada gesto de solidaridad, la ciudad de Tucumán dejó claro que la defensa de los derechos humanos sigue siendo una causa irrenunciable.
Con esta marcha, no solo se rindió homenaje a los 30.000 desaparecidos, sino que también se renovó el compromiso de no permitir que el olvido se imponga sobre el sufrimiento y la lucha por la justicia. A pesar de las adversidades, Tucumán mostró al mundo que la memoria sigue viva, que la lucha continúa y que el pueblo jamás dejará de exigir justicia.


