Felipe Sosa, detenido por el crimen de Érika Antonella Álvarez quedó en el centro de una dura descripción por parte de la querella.
Para el abogado de la familia, Carlos Garmendia, se trata de un hombre con formación militar y un recorrido laboral ligado al rubro de la seguridad privada, un combo que —según su mirada— vuelve imprescindible extremar recaudos mientras avanza la causa.
En la entrevista, el letrado no solo lo ubicó como el principal acusado y único detenido, sino que puso el acento en el temperamento y el potencial de daño que le atribuye: “muy peligroso y violento”, dijo, al explicar por qué considera que el expediente no debe leerse como un episodio menor.
Garmendia también deslizó líneas que, por ahora, se mantienen en el terreno de lo no probado públicamente: habló de una presunta vinculación con drogas en fiestas electrónicas.
























