Joaquín Rodrigo Ibarra, de 21 años, salió de madrugada para visitar a un amigo y terminó en una escena que su familia todavía intenta entender: un asalto en la vereda, una bolsa con ropa como botín y un disparo en la cabeza.
La causa ya tiene dos adolescentes (16 y 17) acusados y medidas judiciales en marcha, pero el dolor familiar sigue siendo el centro de una historia que excede cualquier parte policial.
Una madrugada que cambió todo
El ataque ocurrió en Alderetes, en el barrio Julio Abraham, cerca de las 2:24 del lunes 12 de enero. Según la reconstrucción de la investigación y el registro de cámaras de la zona, dos personas en moto interceptaron a Ibarra mientras esperaba que le abrieran la puerta.
Él no opuso resistencia y entregó lo que llevaba, pero uno de los asaltantes regresó y efectuó el disparo.
Tras el ataque, fue trasladado de urgencia al Hospital Padilla, donde falleció alrededor de las 5 de la mañana por la gravedad de la herida.
Quién era Joaquín
En su casa de Banda de Río Salí, lo esperaban rutinas simples: familia, amistades del barrio y planes de estudio. Había cursado la primaria en la Escuela Juan Crisóstomo Méndez y la secundaria en la Escuela de Comercio, y estaba por encarar Ingeniería, un proyecto que, según su entorno, sostenían en familia con esfuerzo.
Su hermana mayor, Marisel Núñez, lo describió con una frase que se repite en distintos testimonios familiares: “Era un niño sin maldad, nunca trajo un problema a casa. No se metía con nadie”.
“Me lo han arrebatado a mi niño. No empezaba a vivir, 21 años tenía”.
La madre, Norma, también pidió justicia públicamente: “Solamente pido justicia. He luchado tanto en la vida para criarlo, para que en menos de cinco minutos que haya salido de casa me lo maten”.
La investigación
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios de Feria, a cargo de María del Carmen Reuter. La imputación es homicidio agravado criminis causa (cuando el homicidio se comete para facilitar u ocultar otro delito), en carácter de coautores.
En audiencia, el juez del fuero penal juvenil Federico Moeykens dispuso que los dos acusados permanezcan alojados en el Instituto Roca por cuatro meses mientras avanza la investigación.
Lo que queda abierto
Aun con detenciones y pruebas fílmicas, el expediente recién empieza: peritajes, análisis de celulares y reconstrucciones finas suelen definir responsabilidades y roles.
























