Fernanda Vives es una exvedette que supo ser parte de la farándula de los años 2000 y hoy, con un perfil un poco más bajo, continúa ligada al medio. De hecho está en una comedia teatral junto a su marido Sebastián Cobelli, con quien también participa del reality Cuestión de Peso.

En ese marco, recientemente se animó a repasar cómo fueron aquellos primeros años, cuando irrumpió en el espectáculo local y debió transitar las exigencias del mercado en ese entonces.
“Antes era así, primero venía la estética y después lo que acompañaba. Gracias a Dios eso cambió, pero bueno, fui tan exigida que tomé malas decisiones y pasé por muchas cirugías estéticas”, reconoció la actriz.
“Tomé malas decisiones”
Vives también reconoció el efecto dominó que proponía el mercado en aquel entonces. “Mis colegas se operaban, entonces una se operaba porque la otra se operaba e intentabas estar mejor (que la primera). El medio te exigía y era una cadena", dice.
En ese tren, Vives pasó por cinco operaciones de lolas. “Me ponían, me sacaban, me corregían, me reemplazaban. En el medio se me encapsulaban porque la prótesis no aguantaba. Gracias a eso después tuve problemas para amamantar, porque con tantas operaciones, los conductas mamarios estaban como cortados", explicó.
“Cuando uno toma conciencia, porque esto empezó a mis 18, 19, o 20 años, te das cuenta de que hay otras cosas más importantes. Pero bueno, la cagada ya estaba hecha. [...] Era primero el primero el físico, después vos como persona o como artista", dice.
En las manos de Aníbal Lotocki
“Una de las malas decisiones que tomé fue, también hace muchos años, ponerme metracrilato en la cola con el famoso doctor que está preso”, dijo en referencia a Aníbal Lotocki.
“Hoy no sufro consecuencias porque, gracias a Dios, me hago chequeos y estoy bien pero es una bomba de tiempo que uno nunca sabe. Y yo me enteré por los medios cuando pasó todo lo que pasó“, comentó en relación a las causas que involucraban al médico.
“Uno también lo pasa por alto, uno confía o decís ‘bueno, es médico’. Y también te dejas llevar por las recomendaciones ‘de la amiga de una amiga’”, advirtió.
“Aparte pasa que los cirujanos con tal de operar y con tal de facturar, a veces te dicen ‘vení que yo te hago, por más que no lo necesites’. Se necesita el profesional que te frene y te diga ‘no, pará, querida, estás loca’“, reflexionó Vives.





















